Acabemos con la pesca furtiva

Los productos pesqueros son la materia primera más vendida del comercio mundial con diferencia y sirven de alimento a millones de personas de todo el mundo. Desgraciadamente, el sector pesquero es víctima de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que menoscaba los esfuerzos de conservación y coloca en una posición de inferioridad las empresas y los pescadores honrados que sí que acatan la normativa.

La pesca ilícita representa cerca de una quinta parte de todas las capturas de especies marinas del planeta y, si bien se han observado señales alentadoras de reforma a las flotas pesqueras de escalera industrial de algunos países, sigue siendo un problema generalizado. Este hecho disuade otros operadores de seguir el ejemplo de estos países e impide que se reformen las flotas pesqueras de pequeña escalera que proporcionan alimentos y un medio de subsistencia a millones de familias.

Si bien ya hay normas, tienen que ser más claras y concretas y se tiene que garantizar el cumplimiento y la implantación efectiva más allá de las fronteras nacionales. En caso contrario, los operadores sin escrúpulos continuarán sacando provecho de la carencia de reglamentación y vigilancia, cosa que tendrá graves consecuencias para los que dependen de la pesca de bajura para alimentarse.

Según un estudio reciente, entre el 20% y el 32% de los productos pesqueros que se importan en los Estados Unidos provienen probablemente de la pesca ilegal, no declarada o no reglamentada. Esta cifra equivale a solas a entre el 4% y el 16% del valor total de las capturas ilegales a escala mundial, que se estima que sube a entre 15.000 y 23.000 millones de dólares al año. La colaboración entre los Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón podría traducirse en grandes adelantos hacia la solución del problema. Los EE.UU. importan más del 90% de los productos de la pesca que consumen. El Japón es el segundo importador mundial de alimentos marinos detrás los EE.UU., y la UE, que importa cerca del 60% del pescado que consume, es el principal mercado mundial para los productos pesqueros. El poder potencial de la adopción de medidas conjuntas en estos tres mercados es inmenso.

A finales del 2011, la UE y los EE.UU. acordaron colaborar en la lucha contra la pesca ilícita. Depués de un año europeos y japoneses llegaron a un acuerdo para evitar que se importaran productos pesqueros capturados ilegalmente, compartir información y cooperar en organizaciones regionales de gestión de la pesca. Los tres convinieron a instar otros países a ratificar y aplicar el acuerdo sobre medidas de la sido rector del puerto (AMEP), que dificultará las actividades de los operadores pesqueros que infringen la normativa.

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