Tal como habíamos anticipado en exclusiva, en una edición extra del 17 de marzo pasado, Gerardo Nieto finalmente se retiró de la Subsecretaría de Pesca de la Nación al cumplirse más de 3 meses sin que se formalizara su nuevo nombramiento.
Si bien en aquella oportunidad la información fue negada oficialmente, los hechos eran claros y contundentes.
Gerardo Nieto presentó su renuncia formal ante el cambio de manos en el gobierno nacional y la misma fue aceptada el pasado 10 de diciembre junto a la de todos los funcionarios nombrados durante la presidencia de Néstor Kirchner.
Ya habían transcurrido 90 días desde ese acto pero nada firmado que respaldara su continuidad en el cargo. Señales había muchas, pero papeles ninguno.
Para esa fecha Gerardo Nieto entregó el automóvil oficial que utilizaba y el teléfono celular que le había provisto el gobierno. El viernes 14 de marzo, tal como relatamos entonces, se despidió de sus colaboradores más cercanos.
Durante los días hábiles siguientes la presencia de Nieto en su despacho se había limitado a una visita casi formal que solía no superar una hora de duración.
El paro del campo le jugó en contra. Nada que tuviera que ver con la pesca se iba a resolver en estos días. El tiempo siguió pasando y Gerardo Nieto ya no volvió.
Pero es grande la suma de interrogantes que ahora se abre. Por un lado toda medida o gestión realizada por Gerardo Nieto desde el 10 de diciembre pasado carece de valor. No hubiera sido lo mismo si era confirmado, ya que seguramente se lo haría desde la fecha en que se aceptó su renuncia. En estas condiciones, su firma carece de validez desde la asunción de Cristina Fernández a la presidencia.
Ya en el orden de las especulaciones, la desidia en regularizar la máxima autoridad pesquera parece también confirmar el anticipo de Pesca & Puertos de que se estaría previendo mantener vacante la Subsecretaría de Pesca y gestionar la actividad desde un puente con un extremo en Javier de Urquiza y el otro en Marcelo Santos.
Este esquema permitiría continuar con la administración, pero sin exponer a un funcionario a las crecientes presiones que derivan de la actual crisis que se agiganta en el sector pesquero. Santos, desde la Dirección de Coordinación Pesquera tendría firma para la gestión cotidiana y el que pueda que vaya a golpear la puerta de Urquiza para cambiar ejes políticos.
La sombra de la partida de Gerardo Nieto llega también hasta el INIDEP, conducido actualmente por Enrique Mizrahi, quien sin dudas posee una capacidad y trayectoria incuestionable para ejercer el cargo, pero llegó al mismo con el decidido apoyo del hasta ahora subsecretario.
¿Y Marcelo Santos?
El actual director Nacional de Coordinación Pesquera, ingeniero Marcelo Santos, fue nombrado transitoriamente en ese cargo mediante el Decreto 348/06 del 29 de marzo de 2006, por un plazo de 180 días hábiles, luego del cual el cargo debería ocuparse mediante un concurso de antecedentes.
Dicho nombramiento fue prorrogado por el Decreto 736/07, también por 180 días hábiles, manteniendo el requisito del concurso al finalizar dicho período.
El plazo de éste último decreto expiró en septiembre del año pasado, pero se espera una confirmación luego de que el correspondiente expediente sortee toda la maquinaria burocrática de la administración nacional hasta llegar al escritorio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien deberá estampar su firma al pie del decreto.
Sin embargo, ya comenzaron a circular las dudas sobre la presidencia del Consejo Federal Pesquero. Según el texto de la Ley Federal de Pesca Nº 24.922 la presidencia de ese cuerpo corresponde al Secretario de Agricultura Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación. Esta presidencia fue delegada por la Secretaría en la cabeza de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura. Por su parte, Gerardo Nieto, aún en el cargo, designó como su suplente a Marcelo Santos.
La pregunta que surge entonces es que al estar vacante la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, quien debería ejercer la presidencia del CFP no existe y en consecuencia tampoco podría nombrar un suplente. En ese caso ¿quién presidiría el CFP?
|