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Todas las empresas sienten el golpe, pero difieren en las acciones a desarrollar para mantener la actividad: unos quieren parar, otros dicen que eso no es una solución.
Las empresas pesqueras de Chubut y de Santa Cruz atraviesan por una de las peores crisis que se tenga registro en la historia de la actividad, y así es como fábricas concursadas, barcos paralizados y trabajadores que temen por el cierre de la fuente laboral conforman hoy un negro panorama que muchos quisieran no ver.
Es que la extracción del langostino hoy pareciera no ser tan rentable como en años anteriores. “Las plantas en tierra siempre fueron un déficit para las empresas, porque el langostino se congela a bordo, no necesita ser reprocesado; cuanto más se lo procesa, menos valor en el mercado tiene, lo que se le agrega es costo y así las plantas carecen de sentido; pero el Estado te obligaba a instalar plantas, y si bien es cierto que antes los barcos podían bancar a las plantas, ahora hasta los barcos dejaron de ser rentables y la prueba de ello es una gran cantidad de materia prima que permanece stockeada en las cámaras sin poder ser vendida”, sostuvo un empresario pesquero al analizar los motivos de la crisis que afecta a la región.
Empresas que venden activos
Por su parte, empresarios de Chubut, muchos de los cuales se quejan de los altos costos que ostentan las licencias de pesca de Santa Cruz, decidieron no sacar todos sus barcos a la pesca. “Pagar una licencia de más de 300 mil pesos y alistar un barco con víveres, cartón y combustible tiene un costo muy elevado, y si a eso le sumamos que nos vamos a endeudar para llenarnos de mercadería que no podremos vender, la ecuación nos indica claramente que no conviene salir a pescar”, confió el chairman de una empresa que optó por mantener con sueldos a orden a los marineros y pagarle un asegurado a los empleados en tierra que como no tienen merluza ni calamar para procesar se encuentran inactivos.
La situación de la pesquera Vieira, con asiento en Puerto Deseado, también dio claras señales de que la crisis del sector se profundiza al vender hace algunos días dos buques congeladores merluceros que operaban al sur del paralelo 47, dándole trabajo a cientos de trabajadores entre marineros, estibadores y operarios pesqueros. “La empresa se encuentra en una situación muy complicada; vendimos los merluceros y nos quedan sólo los barcos tangoneros; los marineros están cobrando las mareas pero con el dinero de la venta de los buques, cuando eso se acabe vamos a tener que parar la flota”, confió una fuente de la firma, quien además acotó que un emprendimiento genuino de cría de mejillones que la firma poseía en Puerto Almanza, Usuahia, fue cedido a otra empresa de San Antonio Oeste ante la imposibilidad de ser explotado.
Altos costos operativos
Para algunos armadores, otro de los graves inconvenientes que enfrenta la actividad son los altos costos operativos, la falta de incentivos y las retenciones del 10% sobre el producto exportado que le quitan rentabilidad al sector. “Las medidas anunciadas para la pesca fueron solo anuncios, no se dieron en realidad, porque cuando uno va a un banco a solicitar ese crédito, no lo puede tomar porque no califica”, comentó un armador de una empresa radicada en Chubut y en Santa Cruz.
Temor ante el posible cierre de Arbumasa
Uno de los rumores que por estos días corrió con fuerza fue la posibilidad de que la operadora española Arbumasa, con plantas de procesamiento en ambas provincias, decidiera cerrar la planta de Comodoro Rivadavia para quedarse solo con la de Puerto Deseado.
Según se supo, la firma que cuenta con ocho permisos de pesca tangoneros de buques que operan sobre el langostino en Chubut y otros ocho en Santa Cruz, estaría analizando la posibilidad de ceder las instalaciones a alguna empresa sea o no del rubro pesquero, pero hasta ahora no hay nada confirmado, como tampoco está confirmado su retiro.
La empresa, que además mantenía barcos en Chile que operaban sobre la merluza negra, decidió deshacerse de los mismos para soportar la crisis.
Por otro lado, es tan apremiante la situación que vive el sector que algunas empresas decidieron demorar sus barcos y no zarpar nuevamente a la zona de pesca. “Llegamos ayer de la marea de 15 días, trajimos pescado L3 un 40% y L4 un 30%, el resto repartido entre L2, y L5 con una captura promedio de 5 mil kilos diarios, pero la empresa decidió que nos quedáramos porque las cámaras están llenas de langostino y no hay ventas”, contó el trabajador local que lleva 21 años desempeñándose a bordo de los barcos.
“Paralizar la flota no es la solución”
“No somos formadores de precio en el mercado; 30 mil toneladas de langostino que se exportan no pueden competir con millones de toneladas de langostino de criadero, es pura ilusión la nuestra”, razonó el directivo de una pesquera con asiento en Puerto Madryn, quien al analizar la actual falta de demanda del comoditie estimó que “los mercados se van a recomponer y que esta situación de crisis no puede durar toda la vida; hoy el kilo langostino L3 (31/40 piezas por Kg.) está a 6 dólares, mañana puede tener una subida; hay que esperar y ver como se comportan los mercados”.
Consultado acerca de si, en este escenario, le parece factible que se produzca una parálisis masiva de la flota que opera sobre el langostino, el directivo indicó a Crónica que “puede darse pero no un parate total sino a partir de los barcos menos eficientes. De todos modos -razonó-, nosotros somos pescadores, queremos siempre salir a pescar, no podemos aguantar mucho tiempo con los barcos parados; a lo mejor otras empresas más grandes sí pueden, pero ese no es nuestro caso; y de hecho ya tenemos dos barcos que por el momento no están pescando, pero paralizar toda la flota me parece que no es la solución”.
Fuente: Diario Crónica (Comodoro Rivadavia)
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