(D.Estigarribia) El sábado 28 de febrero, en las instalaciones de Astilleros Federico Contessi, se concretó la botadura del barco fresquero Madre Margarita que reemplaza a una nave similar que se construyó en 1964. El Madre Margarita es el segundo buque que el grupo Mattera le encarga al Astillero Naval Federico Contessi.
Se encontraban presentes entre otras autoridades y distinguidos miembros de la comunidad, el representante del intendente del partido de General Pueyrredón, el delegado del Puerto Mar del Plata, los concejales María Cristina Coria y Ricardo Alonso, autoridades locales de la Armada Argentina, de la Prefectura Naval argentina, del Ejército Argentino y el presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), Juan Antonio Torresin.
El Madre Margarita es una embarcación versátil, propulsada por un motor Caterpillar modelo 3412, que fue diseñada para operar en nuestras costas y es especialmente apta para realizar pesca de arrastre de media agua.
En cuanto al nombre del barco –el segundo que el grupo construye en el Astillero Contessi– fue elegido en homenaje a la madre de los hermanos Mattera. La bendición de la nave estuvo a cargo del padre Ezequiel Kseim, párroco de San Benedetto, y las madrinas de la embarcación fueron Andrea y Giuliana Mattera.
Este acontecimiento, en Astilleros Contessi, dentro de la economía real, tanto del país como de la región, permite aseverar que cada botadura es un ejemplo y una dirección segura para una salida cierta de la crisis global del momento. Cada uno de estos bautismos de barcos, es un testimonio para entender que mediante el conocimiento, la experiencia, el trabajo sistemático, la tecnología aplicada, materiales de calidad, la confianza, la perseverancia y el apoyo de la comunidad y sus autoridades, la industria naval en general y la argentina en particular, provee una herramienta eficaz para el bien común y la generación de fuentes de trabajo y productos eficientes.
En representación del directorio del Astillero habló Domingo Contessi, quien destacó la actitud de la empresa Pesquera Margarita SA, integrante del grupo Mattera. Dijo Domingo Contessi, entre otros conceptos, que “para los que integramos el Astillero y para toda la gran familia de proveedores y subcontratistas, fue una obra que hicimos con mucho cariño y esmero, valorando con gratitud no sólo la posibilidad de tener trabajo, sino también el especial momento en el que se concreta el proyecto, lo cual enaltece aún más la decisión de la empresa armadora".
Luego de la botadura del Madre Margarita, Domingo Contessi respondió algunas preguntas de Pesca & Puertos. Este fue el diálogo:
P&P – ¿Cree que la industria naval argentina ofrece posibilidades para salir de la crisis por la que estamos atravesando?
D.C. – Estamos viviendo una crisis global y por lo tanto ninguna industria por sí sola ofrece plenas posibilidades para salir de esta crisis. De lo que no existen dudas es que mantener los niveles de ocupación y productividad de las industrias, especialmente de aquellas que generan mayor efecto de multiplicación económica, como la naval; permite morigerar localmente los efectos de la crisis.
P&P – ¿Qué riesgos se presentan a corto plazo para continuar las construcciones navales en Mar del Plata?
D.C. – Al no existir líneas de financiación adecuadas para la construcción de buques, todo el riesgo y el esfuerzo de la pre y post financiación recae en el astillero constructor. Asimismo, la crisis está haciendo que las empresas pesqueras operen con rentabilidad negativa y por lo tanto esto aumenta las posibilidades de que en algún momento no puedan afrontar los pagos comprometidos.
P&P – ¿Qué oportunidades ve en el mismo período?
D.C. – En este contexto no hay muchas oportunidades para aprovechar. Más que ganar aquí debemos pensar en perder lo menos posible. En este sentido cerrar el astillero o suspender al personal nos podría permitir preservar el capital financiero pero significaría una pérdida irreparable en términos del capital humano; que es el mayor activo de nuestra empresa. Por eso hemos tomado la decisión de seguir trabajando tal como siempre lo hemos hecho. Las oportunidades surgirán eventualmente cuando la economía se vuelva a recuperar y allí se podrá encontrar a un astillero que no bajó su nivel de producción, que tiene personal capacitado y equipamiento tecnológico aggiornado para atender las demandas del mercado.
P&P – ¿Qué construcciones navales tiene ya comprometidas el astillero?
D.C. – El astillero ha iniciado la construcción de un barco muy parecido al Madre Margarita, que será destinado a reemplazar un buque de un armador marplatense. También existen negociaciones para construir otros barcos de menor eslora, pero en general las expectativas de construcciones navales han bajado muchísimo con el estallido de la crisis. Muchas operaciones se han caído o postergado.
P&P – ¿Qué otro comentario desea hacer?
D.C. – En los últimos años se registró un buen nivel de actividad para el astillero, pero la necesidad de auto-financiar la venta de los buques a tasas menores a las del mercado local y los aumentos de costos que sufrió el sector como consecuencia del incremento en el precio internacional de muchos insumos, así como de la inflación interna de nuestro país con un tipo de cambio que estaba anclado, hizo que el valor que se terminó recuperando de cada barco fuera menor a su costo de reposición al cabo de la financiación. De este modo no solo nos descapitalizamos sino que además la industria en general perdió buena parte de su competitividad. Las últimas modificaciones en el tipo de cambio y la reciente caída de precios de los insumos ferrosos, han sido un pequeño paliativo que permite recuperar parte de esa competitividad perdida.
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