| DAMIÁN PUEBLA GARCÍA-BERNARDO, PRESIDENTE DE CONGELADORES PATAGÓNICOS SA |
“No hay un rumbo en la política pesquera”
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El empresario español es vicepresidente de CAPIP y plantea la necesidad de actuar con cautela y cordura en tiempos de crisis y de negociación salarial. Considera que a nivel nacional sólo hay “parches” y se carece de una política pesquera definida. Hace 4 años, cuando inauguró la planta de Madryn, reclamó “previsibilidad y seguridad jurídica”, dice que hoy ese discurso sigue teniendo plena vigencia. Reconoce que se han acordado aumentos salariales que hoy no se pueden pagar, pero también que no hay margen para conflictos.
– ¿Cómo han sido estos primeros cinco meses de 2008, un año complicado para el sector?
– Pues han sido bastante movidos, con un inicio de la temporada de langostino variado en cuanto fechas, y respecto de capturas es esperanzadora, tuvimos una primera marea en Chubut corta pero buena, y ahora estamos pescando en Santa Cruz.
En cuanto a mercados, un poco mejor debido en gran parte a la diferencia que existe entre el euro y el dólar, lo que repercute un poco en los precios. En el caso del langostino con un mercado en España muy caído en precios, en Italia un poquitín más abierto, y un poco en Japón, pero sin un resalte del precio, más bien parece que se sigue la pauta de los años pasados.
Y en cuanto al procesado en tierra, con una temporada de Rawson no buena en absoluto, ni en capturas, ni en precios. También con mucha incertidumbre sobre lo que va a pasar con el calamar, porque los precios son bajos y con los costos que tenemos en las plantas es muy difícil trabajarlo, pensando en empatar. Después hay que pensar si vale la pena trabajarlo a pérdida.
– ¿Hoy que tipo de procesamiento están haciendo?
– En planta estamos trabajando con merluza en pocas cantidades, porque escasea, y haciendo algo de calamar. Pero la verdad es que con ritmos muy conservadores, porque no tenemos nada claro de los mercados, estamos tratando de mantenernos en funcionamiento y las expectativas no son en absoluto buenas. En cuanto a la pesca de langostino recién estamos empezando la temporada, entonces hay que esperar un poco.
– Ahora más que pensar en un potencial desarrollo, las empresas sólo tratan de consolidarse. Ya no se piensa en inversiones futuras.
– Por desgracia, ya hace año y medio que no se piensa en inversiones, sino que más se lucha en cómo ir manteniéndose con lo que uno tiene, pero la verdad es que nuestra realidad está lejos de pensar en crecimiento ninguno.
– La ecuación resulta compleja: cada vez menos recurso, costos fijos crecientes y precios internacionales deprimidos.
– Esos son hoy los tres campos que influyen en las economías de las empresas pesqueras en la Argentina y hacen una realidad por demás delicada. En cuanto a la materia prima sin ninguna duda que los cupos restringidos de merluza nos han hecho mucho daño. Sobre esto no tenemos un manejo directo porque viene de una política pesquera nacional y las decisiones son las que se toman, acertadas o no.
Un caso diferente es el calamar, los precios es algo que no podemos manejar, no podemos pensar en querer subirlos. El calamar nos sirve para aguantar un año, para mantener un trabajo en tierra y las fábricas activas, pero se debería trabajar en los costos tanto por las empresas, el estado y los sindicatos. Esto lo quiero resaltar porque en épocas de crisis, son momentos para buscar soluciones para mantenernos, y desde las empresas se busca mantener las fábricas y los barcos trabajando, aunque los costos internos ligados a la producción siguen incrementándose de una forma alarmante.
– ¿Las empresas no tienen cuota de responsabilidad por haber otorgado, en su momento, aumentos que después se les hizo imposible pagar?
– Sí. Pero esa responsabilidad la pondría entre comillas, sobre todo en los últimos tiempos. Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a trabajar en Argentina, esto ya hace años, era el sistema y el formato de los convenios de trabajo, porque a mi entender estaban hechos en momentos en los que, desde luego, la situación de la economía del país y de las empresas debía ser muy diferente a la actual, porque los costos ya eran altos.
Hay una tendencia mundial que las empresas que nos dedicamos a la pesca estamos cada vez más complicadas. Tenemos recursos naturales que son cada vez más escasos, mientras seguimos con esta actividad extractiva se está desarrollando un mercado de cultivo y de crianza de recursos marinos muy amplio, que también nos hace luchar con nuestros costos.
Y, en los últimos tiempos esas responsabilidades vinieron empujadas por posiciones de mucha presión hacia las decisiones empresarias. Se recordará la huelga del 2005 y al final se firmó algo para destrabar un conflicto pero ninguno era consciente hacia dónde nos iba a llevar. Se firmó no teniendo previsión de que al año siguiente iban a seguir con pedidos de este tipo, entonces sin duda y debido a presiones tenemos responsabilidad de esto. Si negociamos y llegamos a valores donde después no podemos seguir trabajando es porque no tenemos otra salida.
La pregunta sería a la inversa, si me dices “no tienen responsabilidad que las empresas estén paradas y las personas sin trabajo”. La respuesta es sí. Probablemente no debimos aceptar lo que finalmente aceptamos. Y en lo que posiblemente no debamos aceptar en adelante, y luego veremos, porque en 2005 hubo una cadena de acontecimientos que nos llevaron a firmar algo que hoy estamos sufriendo.
– CAPIP perdió varias empresas en poco tiempo. ¿La atomización también debilita al sector?
– Haría una lectura diferente de lo que fue CAPIP y lo que es ahora. CAPIP no fue perdiendo empresas, sino que realmente se fue consolidando con empresas del mismo tipo y mismos intereses. Esa decantación de empresas que hubo, lo que hizo fue fortalecer la cámara, porque hoy somos empresas muy parecidas en muchos aspectos, entonces las decisiones y frentes que abrimos son comunes, lo que hace que en un listado de nombres se vea debilitada, pero esa debilidad no existe.
– Como dirigente empresario, vicepresidente de una cámara, ¿cómo observa la política pesquera nacional?
– Es una pregunta un tanto delicada, pero diría que no veo política pesquera. Veo que se avanza en determinados campos, pero no observo una política pesquera organizada y con un objetivo claro, sino que lo que veo por desgracia, son parches. Hay mucho juego de prueba y error, pero no hay un rumbo claro en la política pesquera.
Recuerdo cuando inauguramos esta planta, en octubre de 2004, y se me atacó un poco por mi discurso porque había sido un poco agresivo. Mi discurso se basaba en dos puntos: la previsibilidad y la seguridad jurídica. Ahora, en octubre van a hacer 4 años de aquello, y si tuviese que inaugurar la fábrica, que por desgracia no son tiempos de inaugurar nada, pues pienso que el discurso sería exactamente el mismo. Es que no tenemos rumbo de política pesquera, y en cualquier actividad para poder crecer se necesitan reglas claras. Y, en la actualidad los empresarios pesqueros parecemos equilibristas, vamos para un lado y para otro, y siempre nos sorprenden con algo nuevo. Se carece de una política pesquera clara, pero hay intenciones de llegar a ella.
– Y a nivel provincial, ¿cómo evalúa el accionar de la administración de la pesca?
– Se nos escucha más a las empresas, y en los puntos que son directos de la política provincial se va avanzando. No significa ir siempre hacia donde uno quiere, pero significa avanzar en determinadas cosas y encontrando soluciones. Creo que se va mejorando, de hecho nos sentimos un poco más apoyados, y con más espacio dentro de las políticas provinciales.
– Han sido convocados por el gobierno para analizar la evolución del reclamo de los reembolsos y la quita de los derechos de exportación.
– Nos han comentado los proyectos que elevaron a la Nación para que nos devuelvan los reembolsos, que no significa más que paliar las diferencias de costos que tenemos con puertos como Mar del Plata. Y se trabaja para que se nos devuelvan parte de nuestros derechos de exportación que suponga una ayuda económica a las empresas en un momento de crisis, es ya sin duda un acompañamiento del gobierno. Veo que hay progreso del gobierno provincial, aunque no maneja los tiempos de la Nación.
– La pesca requiere de recursos sustentables, pero también de empresas económicamente sustentables, para el mantenimiento de las fuentes de trabajo.
– Sin duda, pero ahí falta un eslabón muy importante. Para que haya empresas económicamente sustentables se necesita que haya una política que permita un desarrollo de la actividad, hoy vemos que sólo pensamos en mantenernos, y hacer frente a nuestras obligaciones salariales, con proveedores, obligaciones impositivas con el Estado, y lograr eso ya sería un éxito en este momento.
– En Madryn es innegable que todas las pesqueras han reducido personal en el último tiempo, y con ese escenario como ve las perspectivas a futuro.
– Lo veo muy complicado, y los problemas en las cadenas de pagos no comienzan hoy, sino que ya llevamos un tiempo con esto. En cuanto a la reducción de personal hay varias cosas que influyen, y es innegable que en tiempos de crisis tienes que recortar. Generalmente los recortes empiezan bien lejos del personal, porque es lo que hace producir a una empresa.
Lo que nos está pasando es que la suma de costos que tenemos hoy por hoy, hace que estemos fuera de las posibilidades de mercado en la mayoría de los productos. Cuando se tiene un barco o una fábrica y no es productiva y no se llega a sustentar por ella misma se tiene la libertad de dejar de producir o cerrar.
La realidad en la actividad pesquera en Chubut y Santa Cruz es diferente que otras actividades, porque para pescar estamos obligados a tener una planta en tierra. A medida que la crisis se va acrecentando y se ve que es más difícil mantener la sustentabilidad de una fábrica, más tarde o más temprano se tiene que empezar a recortar el personal, haciendo productos menos elaborados, o la misma elaboración pero menos producción. Los gremios tendrían que entender que a las empresas no nos está quedando más remedio que achicar personal.
– ¿Con este escenario, no hay margen para conflictos?
– Las empresas intentamos no generar conflictos, uno porque no hay margen y otro porque no nos interesa ninguno, pero todo tiene un límite. Uno va hundiéndose poco a poco, llega un momento que antes de hundirse empieza a sacar cosas para flotar, y creo que eso es un síntoma claro de la crisis. La parte empresaria está esforzándose en mantener todo lo que puede la fuente de trabajo. El gobierno está tratando de conseguir paliativos para la crisis que nos haga mantener el empleo que tenemos. Esperemos que la parte sindical muestre como pasó con algunos gremios la cordura suficiente para evitar los conflictos.
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