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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 24 de marzo de 2008 .
LUIS ÁNGEL FERNÁNDEZ, DIRECTOR DEL CEPA

“Las empresas integradas no son las malas de la película”

Entrevista: Roberto Garrone

El dirigente empresario pide racionalidad y un sinceramiento para fomentar la recuperación de la merluza. Analiza la actualidad pesquera, evalúa el trabajo del INIDEP y legitima los argumentos de las empresas integradas en el mapa de la pesquería.

Acomoda el tabaco en su pipa, lo enciende y de su boca sale una bocanada de humo espeso, celeste, que se diluye con los rayos de sol que se filtran por las ventanas del frigorífico Moscuzza, donde trabaja desde hace muchos años, aunque aclara que hablará como director de CEPA, el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas.

En las ventanas todavía queda el testimonio de la última crisis laboral que afectó al sector, cuando varias plantas fueron atacadas a pedradas por obreros que reclamaban mejores condiciones de empleo. “Los vidrios son blindados pero igual se astillaron”, dice mientras insiste con prender su pipa, movimiento que reiterará durante toda la entrevista. “Nos sale 40 mil dólares volver a cambiarlos y no vale la pena”, agrega resignado por una situación de conflicto que los tiene en el centro de la escena.

– Ahora ya no es solo el reclamo de los obreros sino también del resto de las cámaras empresarias quienes ven en la salida de los congeladores del tablero pesquero como la única solución para salir de esta crisis. ¿Cómo lo ven ustedes desde CEPA?

– Es una pregunta que se la haría a quienes atacan este sistema, porque aparentemente tiene cierto éxito. En qué sentido tiene éxito, en que podemos de alguna manera, en función de estar integrados, trabajar en una amplia gama de productos: langostino, calamar, variado costero, merluza hubbsi, hoki, no estás atado a la suerte de un solo producto, eso es lo que pasa con algunas empresas de la Patagonia, que ahora tienen problemas porque la merluza con agregado de valor que producían no pueden competir con otros mercados por el aumento de los costos.
Las empresas adheridas al CEPA, Moscuzza, Solimeno y Valastro, cuentan con una flota diversificada, congeladores, poteros, costeros, fresqueros costeros y de altura, y tangoneros. Esto nos permite tener una actividad permanente y más segura para con el personal en relación de dependencia y las cooperativas con las cuales estamos relacionados, como en el caso de Moscuzza. Porque poseemos una amplia variedad de mano de obra. Embarcada, en tierra, bajo relación de dependencia bajo convenio PyME, caso Solimeno y Valastro, como socios de cooperativas y efectivos bajo el convenio histórico, caso Moscuzza, aunque también se relaciona con cooperativas de trabajo. Contamos con fábrica de redes, talleres de reparación para las piezas de los barcos; armamos las mesas para las plantas, montamos almacenes y proveedurías navales. Moscuzza no incorporó personal efectivo porque los asociados no quieren, desean seguir en el sistema cooperativo. Son más de 120 y están cómodos como cooperativistas, están encuadrados en ese sistema, ganan más o menos, es relativo, el sistema les da mayores libertades que la relación efectiva. Sí ganan mucho más que bajo el convenio ´75. No aceptaron ninguna de las propuestas y lo ratificaron en el ministerio frente a Pepe San Martín.

– Pero volviendo al tema de los congeladores al norte del paralelo 48ºS, primero con los amparos y luego al habilitarlos, ¿no cree que influyó la presencia de los congeladores en la suerte que corrió la merluza en estos últimos años?

– En principio le digo que nuestros amparos no se cayeron, sino que nosotros decidimos alinearnos a partir de la intención de la nueva autoridad de aplicación de ordenar la actividad y comenzar a aplicar algunos puntos de la Ley Federal de Pesca. Hasta ese momento nosotros pescábamos de manera olímpica y luego se fue conformando la idea de asignar cupos a partir de los antecedentes de cada barco y del trabajo en tierra.
La primera resolución no fue perfecta, la segunda tampoco, sino que se fue perfeccionando con el correr de los años. Hubo barcos de armadores independientes que no tenían antecedentes ni plantas propias que quedaban muy desfavorecidos y ahí surge la famosa “compensación” por bodega y aparecieron cupos para todas las embarcaciones. De esa forma resignamos parte de la cuota de los congeladores y solo nos quedamos con el 17 por ciento del total asignado. Ahora nos hacen problemas y quieren que aparezcamos como los malos de la película y todos los congeladores de Mar del Plata, incluyendo al de la familia Romano, representamos el 6 por ciento de la captura total de merluza asignada por la nueva Resolución.
En relación a la depredación del recurso, en la flota de Mar del Plata hay más barcos fresqueros que anteriormente eran congeladores, con un tamaño igual o superior al de los congeladores de CEPA. Hay más de una docena de estos barcos, de los cuales 5 corresponden a las empresas integradas, pero no son los más grandes. Está el “Mar Esmeralda”, el “Ponte Xoruxo”, el “San Andrés Apostol”, embarcaciones de un gran poder de pesca. ¿Esas embarcaciones el día de mañana también serán atacadas por su tamaño?

– ¿Cómo lograron justificar al personal de tierra porque las empresas adheridas a CEPA ya tenían en esos años un sistema de empleo indirecto, a través de las cooperativas?

– Había una declaración jurada donde las empresas pudieron volcar el personal en relación de dependencia y al personal en cooperativas. Le aclaro que son las que están dentro del sistema, no las clandestinas, sino las que pueden demostrar el pago del seguro, monotributo, etc. En función de calificar por historia en la pesca, calificar al personal en relación de dependencia y en cooperativa. De todas maneras no se valorizó igual ya que le dieron menor porcentaje a la mano de obra de las cooperativas.
Los barcos congeladores podrían tener para trabajar todo el año con merluza de manera continua, pero por esto que comentaba recién, con este ordenamiento la balanza cambia cuando se trata la fórmula para los congeladores. Cedimos a buques fresqueros, pero también hubo buques fresqueros con historia que se les quitó cupo para compensar a otros barcos para que haya trabajo. Acá, los que más sufrieron fueron las empresas que tenían una historia real. Lo que es ilógico es que quienes se vieron beneficiados por esta situación ahora estén reclamando porque un barco tiene un tamaño determinado y solamente congele se tenga que retirar del caladero.

– ¿CEPA está dispuesta a retirar los barcos congeladores del caladero?

– Por qué los vamos a retirar si nos caben las mismas condiciones que al resto. Nosotros no pescamos la merluza que le corresponde a otro barco. La empresa en la que trabajo compró el año pasado dos barcos; invirtió para adquirir una importante cantidad de toneladas por historia de captura de merluza. Con la nueva resolución perdimos 5 mil toneladas. Compramos el “Ribazón” y el “Mar Azul” en una inversión muy importante, no le pedimos el pescado a nadie, no se lo sacamos a nadie, no hicimos un evento social para sacarle el pescado a ninguno de aquellos que hoy nos quieren quitar cuotas de los congeladores. Compramos barcos para utilizar ese cupo sin menoscabar a otros armadores.
Está claro que no puede haber una preservación del recurso merluza y de las fuentes de trabajo sin daños colaterales. Pero para eso debe haber un programa de contención social. Si me quieren sacar del caladero, que me paguen el barco, lo retiro. Pero que también saquen a los barcos que no tienen permiso para pescar merluza y que se beneficiaron con la quita a barcos con historia para conformar las “cuotas sociales”.
Es mentira que en Europa se sacaron los congeladores, hubo subsidios para hacer barcos mejores. Que a los congeladores los corren de todos los mares del mundo no es un mito, es una mentira.
Lo que sí es cierto es que con los barcos congeladores se pueden abrir mercados con alta exigencia en calidad. Detrás pueden entrar los que producen en plantas de tierra, pero la punta de lanza es el producto congelado a bordo. La alternativa de trabajo en tierra nos permite mantener funcionando de manera permanente la línea de producción. Y cuando tenemos falta de materia prima, porque a veces eso ocurre, la gente embolsa filet congelado a bordo, para supermercados, o haciendo rodajas de pescado en bolsas individuales, también para góndola. Son productos que solicita el mercado externo y no pueden hacerse a bordo. Cuando sumás, el 30 por ciento de lo que hace el congelador se reprocesa en la planta. Y con valor agregado importante, y no es costo agregado. Hay que saber diferenciarlo y tener cuidado.

– ¿Lo dice por la situación de la merluza y algunas empresas patagónicas que procesan exclusivamente hubbsi?

– Si, por lo que está ocurriendo y que refuerza las ventajas de las empresas integradas como las que conforman CEPA. Para tener valor agregado hay que mantener un equilibrio sobre qué producto vas a procesar. Ponerle valor agregado al langostino es una cosa, a la merluza hay que pensarlo muy bien, porque tenemos una competencia fuerte en China, donde el último aumento para un obrero que filetea tronco de merluza lleva el salario a 100 dólares por mes.
Las empresas del mundo que pescan merluza de cola o hubbsi están llevando el producto para procesar allá. A nosotros no se nos ocurre agarrar los congeladores, hacer H&G y mandarlo a China para procesar. Pero los armadores de otros caladeros, por ejemplo los neocelandeces lo hacen. Acá estamos a mil dólares para cortar pescado. Hay que tener cuidado y analizar profundamente.
Alpesca tuvo que desarmar las líneas de altísimo valor agregado por esta coyuntura y el aumento de costos que tuvo a partir de las presiones del STIA. Ellos resuelven rápidamente, dejaron en la calle a 200 obreros en San Antonio Oeste. En Madryn ahora hay 400 puestos que se terminarán y hay salida voluntaria. Nosotros acá, con pesca multiespecífica podemos preservar las fuentes laborales, pero igual se nos ataca. Parece que eso molesta, que si alguien no gana con un producto determinado, el hecho que nosotros podamos hacer promedio de costos, les duele a algunos. ¿Qué estamos tratando de hacer… si no puedo cosechar porque tengo una cosechadora de 1930, no dejo que haya una cosechadora que ande más rápido, con la que no me toca la temporada de lluvia, no tengo granizo, vendo a mejor precio porque llego antes al mercado, hay que destruirla, hay que exterminarla. Y hay que volver a la cosechadora vieja? Es lo que percibimos. Una negación hacia la nueva tecnología, la inversión, la eficiencia, el avance de nuevos procedimientos.

– ¿Cómo observa la situación biológica de la merluza?

– Debemos ordenarnos en dos puntos fundamentales, en la utilización de las artes de pesca correctas y en el sinceramiento al momento de las descargas, para que se declare lo que verdaderamente se pesca; no decir una cosa y traer otra. Si no logramos ser sinceros con los partes de pesca, eso nos llevará a una sobrepesca.

– ¿No cree que ya estamos en sobrepesca?

– Creo que estamos, más que en sobrepesca estamos en pesca irresponsable. Esto significa no usar las artes de pesca que tenemos que usar, a partir de ahí viene todas las consecuencias. Es irresponsable no usar el arte de pesca, es irresponsable capturar juveniles. Acá hay intolerancia en procesar juveniles en tierra, con lo cual esos peces mueren al volver al mar. Esa irresponsabilidad primero se da en el mar. Y luego en tierra, porque como no me alcanza con el cupo que me dan falseo el parte de descarga con lo cual viene otro sistema en paralelo, el trabajo en negro de muchas plantas clandestinas.
En este descontrol no podemos seguir manejándonos. Primero controlemos los partes de pesca, la descarga, controlemos las provincias que permiten que haya sobrepesca, o matanza, que es lo mismo. Recién ahora escuché que en una prospección de langostino aparece merluza, pero esto es de todos los años, desde hace mucho tiempo.
En el Golfo San Jorge estamos cansados, al igual que el INIDEP, en insistir que hay que vedarlo porque en esa zona está la nurssery de la merluza. En aguas nacionales las concentraciones de langostino impiden que se pesque tanta merluza, pero no hay nadie que meta los dedos dentro del Golfo San Jorge. Hay un abuso de autoridades de las dos provincias. Pero en Chubut está el segundo delito flagrante que es Rawson. La flota tiene 8 mil toneladas de historia y reconoce públicamente el año pasado que pescaron más de cinco veces esa cifra. Cuando la subcomisión de descarga que tiene CAIPA quiso entrar en Rawson, no pudimos, tuvimos que labrar un acta con escribano, porque nos impidieron la entrada.

– La autoridad de aplicación establece una CMP planteando la recuperación de la merluza a más de 25 años, y permite pescar una merluza que no existe.

– No quiero introducirme a analizar los informes del INIDEP porque la situación es compleja. No quiero desmerecer al INIDEP porque es una entidad muy valiosa, pero tienen un problema enorme para recolectar la información. Los barcos son inadecuados para el tamaño del caladero, no reflejan el poder de captura de la flota comercial, no sé si el método es el correcto o habría que aggiornarlo. Además, siempre hay problemas que impiden una regularidad en las evaluaciones. Cuando no hay paros, se rompe el barco, siempre hay problemas de por medio.
Siempre he propuesto que el sector aporte un barco, dos barcos de investigación del exterior, con investigadores argentinos, para su evaluación permanente y establecer una radiografía de la zona de distribución. Para merluza hubbsi y merluza de cola. Ahora hay fondos del FONAPE que pueden subsidiar la investigación porque recaudan bastante en concepto de multas. Los técnicos del INIDEP son buenos, pero necesitan más elementos

– ¿CEPA pone en duda los datos de los informes?

– No pongo en duda los datos de los informes. Me parece que salen en forma tardía y habría que buscar la forma de tener una presencia más permanente en un recurso tan delicado e importante y explorar una cantidad de áreas para no sorprenderse cuando encuentran juveniles de merluza en sectores donde ellos piensan que es imposible. Mientras tanto me tengo que manejar con estos datos.

– Si no se modifica alguna cuestión de manejo ¿coincide que la pesquería desaparece?

– No digo eso, digo que se puede corregir, pero hay que empezar con algo. Hay que hacerlo en conjunto con el Estado, cambiando el sistema de control y utilizando artes selectivas de pesca y sobre todo el interés provincial, cerrando los lugares críticos donde se sabe que hay desove y cría. Como conclusión a toda esta historia, en una familia no se puede matar uno de los comensales porque la comida no alcanza.

 

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