Entrevista: Marina Pacheco
Asociado con inversionistas españoles comenzará en marzo la construcción de una planta de reproceso de calamar de gran magnitud. Si bien reconoce que la situación en Deseado es delicada y que la actividad pesquera está atravesando una gran crisis producto de un desequilibrio de costos, sostiene que los negocios se proyectan a largo tiempo y que no se puede pensar en términos cortoplacistas.
– Luego de 4 años, ¿se puede decir que la construcción de la planta Cruz del Sur es un hecho?
– Si, claro, nosotros comenzamos a ver una situación que se daba en Deseado en el momento de la zafra del calamar, donde había un aglutinamiento de barcos poteros por el hecho de que el caladero de calamar más grande del mundo que existe está justo frente, en la zona muy próxima a este puerto, y en algunos casos uno puede hacer 8 horas y ya está pescando, eso ha alentado a los armadores a venir a Deseado, justamente para ganar días de pesca y no perder horas navegando.
– ¿Pero sólo la situación estratégica de Deseado con respecto a la cercanía del caladero lo motivó a querer construir una planta de reproceso o existe otra razón?
– En realidad es un poco también por las autoridades, porque las empresas que no tenían plantas, tenían grandes dificultades para renovar sus permisos de pesca, como nos ha pasado con el Ángelus, que debimos hacer una compra de mucha menor envergadura que esta que vamos a construir aquí en Deseado y así fue como compramos la Rosadita, una plantita de Pereira allá en Puerto Madryn.
– ¿Y con la adquisición de la planta el permiso del Ángelus fue renovado?
– Si, lo renovaron hasta el 2020, presentamos el título de propiedad de la planta, ellos han visto nuestros antecedentes, nunca hemos tenido atrasos en los pagos y hemos cumplido con las descargas siempre, así que nos renovaron el permiso, de todos modos el hecho de tener una planta nos da a nosotros la perspectiva de que la administración pesquera argentina nos ve con mejores ojos y que la empresa puede tener un desarrollo mayor.
– Al construir la planta en Deseado la situación de sus barcos mejoraría aún más. ¿Cuántos barcos tiene la empresa?
– Como digo, el Ángelus que ya tiene permiso hasta el 2020, luego está el Mileniun y Patagonia Blues, pero de esos tres, dos barcos tienen que bajar a tierra un porcentaje de sus captura de acuerdo al otorgamiento de su permiso de pesca, en el caso del Ángelus es de un 10% y del Patagonia Blues es de un 20%.
– Una de las quejas más comunes de los armadores de otros lados que operan en este puerto es la saturación de las cámaras locales y la falta de empresas que hagan reproceso de calamar, ya que la mayoría de las plantas de la localidad tienen sus propios barcospoteros. ¿La planta de reproceso que se construirá, aparte de albergar ese porcentaje exigido que menciona, prestará además servicio a otras empresas poteras?
– Si, por supuesto, en CAPA hay 16 barcos que están en las mismas condiciones, que tienen que procesar un porcentaje de sus capturas para cumplimentar los permisos de pesca y por lo tanto vamos a contar con esos barcos, porque vamos a ser solidarios en cuanto a lo que son los costos de las tarifas de los reprocesados y del frío. De todos modos pensamos que por la cantidad de barcos que operan en este puerto, a Deseado le hace falta un frigorífico de esta magnitud.
– ¿Qué dimensiones tendrá la planta, qué inversión se realizará y cuándo comenzará a construirse?
– Está todo programado para que la construcción comience en el mes de marzo y estamos hablando de una inversión 3 millones de dólares y una sociedad que hizo nuestra empresa familiar con inversionistas españoles. Tendrá una capacidad de 4 mil toneladas, que no es poca cosa, habrá 3 ó 4 cámaras, no puedo precisar más detalles porque eso lo están evaluando los técnicos con el arquitecto.
– Usted ha elegido un momento delicado para la concreción del proyecto, no solo por la situación del recurso calamar sino por la permanente sensación de inseguridad que existe en Deseado luego de la quema de las plantas. ¿No tiene temor a que su proyecto fracase?
– No, más miedo me dio cuando vendí mi casa y aposté todos mis ahorros a la compra de un barco que es el Hope 7, bueno, esa fue una decisión con bastante miedo que me salió bien y ya hace más de 10 años que continuamos con mis hijos con una empresa familiar.
– Ahora es otro momento y hay otros inversionistas en juego, lo de los permisos está claro, pero ¿cómo hizo para convencerlos de que la planta en Deseado será un éxito?
– En principio, lo que yo planteo es que lo ocurrido aquí en Deseado es un hecho excepcional que no se va a volver a repetir, es un hecho muy triste, porque cuando uno habla con la gente se da cuenta que es muy lamentable y la gente parecería que todavía lo sigue recordando y sufriendo, pero uno no puede proyectar un negocio en el mejor momento, los negocios se proyectan a largo tiempo, esto no es un tema cortoplacista donde se está viendo lo que pasa el mes que viene, nosotros estamos viendo lo que pasa dentro de 6 ó 10 años.
Nosotros a nuestra empresa la cuidamos y la queremos y le trasmitimos a los inversores la confianza en Puerto Deseado, que es la gente que conocemos y a partir de esta explicación de que nosotros podemos hacer fasón para terceros, podemos entrar en el negocio de la venta de frío y ofrecer un buen servicio a los armadores y a partir de ese planteo es que se decide el inicio de las obras.
– ¿Se puede pensar a largo plazo en la pesquería del calamar, cuando hay una flota permanente de más de 120 barcos en la milla 201?
– La milla 201 es un tema muy espinoso para todos nosotros, porque las condiciones de pesca en la 201 inciden absolutamente en el precio del calamar que pescamos nosotros en el mar argentino. O sea, que si en la milla 201 va muy bien, a nosotros nos va muy mal. Lo mismo pasa con Malvinas, nuestra cámara ya ha dado su opinión con este tema, y no es solamente la milla 201 sino que también la milla 190, hay un montón de barcos que circulan permanentemente en nuestro mar y este es un tema que las autoridades tienen que resolver obviamente con la presencia de la Armada y la Prefectura.
– De hecho se firmó una acuerdo hace 2 meses para mantener una presencia permanente de monitoreo y patrullaje sobre esa zona.
– Bueno, eso es muy alentador, porque vemos que hay un compromiso de que nuestros recursos se cuiden.
– ¿Hubo una reunión hace unos días entre las cámaras CAPeCA y CAPA, a qué conclusión arribaron?
– Todas las cámaras están abocadas a este tema y todas pensamos lo mismo, pero el mayor problema que enfrentamos hoy es que el costo de poner marcha un barco y asumir los compromisos de sueldos y la operación del barco contra la venta del producto, hay un gran desequilibrio, o sea el precio del calamar es tan bajo que así como está, en estos momentos no cubre los costos.
– ¿Y la reducción de costos portuarios que implementa Santa Cruz no equilibra un poco la balanza a favor de las empresas?
– Lo que pasa es que el primer ítem en la explotación de un barco en cuanto a costos es la tripulación, el segundo es el combustible y así sucesivamente. El tema del puerto ayuda, obviamente, pero no tiene una incidencia determinante.
– Los estibadores decidieron abandonar por este año sus pretensiones de mejoras salariales...
– Si, es un aliciente y me parece un acto de madurez impresionante, que los estibadores entiendan que estamos en una crisis, y es muy alentador que se priorice el trabajo, que todos entiendan y que se ayude a las empresas a poder trabajar bajando costos. Tampoco alcanza, pero son cosas que suman, todo el mundo sabe que un kilo de golosinas es más caro que un kilo de calamar.
– ¿Y con los reembolsos? Ahora hay una política agresiva al respecto algunos aseguran que la ley podría estar en abril o mayo a más tardar.
– Eso sería lo ideal, se la hemos pedido a la administración pesquera, porque el hecho de venir a trabajar a la Patagonia todos sabemos que no es una cuestión simple, tuvimos los reembolsos y hoy no los tenemos más. Y también tenemos el problema de pagar un canon a la extracción y el problema de las retenciones que es un 10%, que es un montonazo de dinero, que si en esta crisis no tuviéramos que pagarlo nos ayudaría. Fíjese, la zafra del calamar ya se largó y debe haber 2 ó 3 barcos en este momento pescando y estamos hablando de una flota nacional de casi 90 barcos.
– ¿Y cómo les ha caído que esos pocos barcos estén pescando en este momento en que ambas cámaras acordaron no salir a la pesca hasta que no se mejoren las condiciones?
– Estos barcos no están asociados a CAPA ni a CAPeCA, los barcos de Panatti entiendo yo no están en este sistema y el buque de Valastro es un tema de CEPA, es un tema marplatense.
– ¿Qué piensa sobre la decisión de Chubut de recibir a algunos barcos que operan en la milla 201?
– Personalmente no estoy de acuerdo, en todos los países del mundo, fundamentalmente los desarrollados, las autoridades protegen a las empresas locales. De esta manera nosotros, si propiciamos el ingreso de esos buques, les estamos dando apoyo logístico a la competencia, a la gente que nos compite y nos ocupa los mercados y que vende los mismos productos que nosotros, y entendemos que a la competencia no hay que brindarle ninguna facilidad, hay que defender las empresas nacionales.
– Usted hablaba recién de los costos de explotación y englobaba a los sueldos de los marineros como uno de los factores que más incide a la hora de sacar un barco a la pesca. ¿Existe la posibilidad de que pueda darse un acuerdo con el personal de marinería para bajar los valores percibidos por producción?
– Ese es un tema que lo están manejando las autoridades de las cámaras y son las personas habilitadas para negociar con los distintos líderes sindicales.
– Desde el SOMU permanentemente están diciendo que no aceptarán una baja en los valores por producción.
– Lo que ha ocurrido el año pasado es muy preocupante porque la zafra no se ha completado y habiendo en el caladero una disponibilidad de calamar muy importante hemos tenido que parar, porque los costos de extracción eran superiores a la venta del producto. Entonces la gente tiene que comprender que un armador serio cuando saca un buque a pescar y cuando termina la marea, tiene que pagar los sueldos, tiene que pagar el gas oil y asume compromisos que los tiene que cumplir, entonces el hecho que estemos a mitad de mes y casi la totalidad de la flota está parada es preocupante porque si esto fuera un gran negocio estaríamos todos pescando y aceptando las condiciones.
– ¿En cuanto al estado del recurso, qué información tienen, como se está pescando en la milla 201?
– La información que tenemos nosotros es que están pescando entre 7 y 10 toneladas los chinos, los barcos coreanos alrededor de 20 toneladas por día y los arrastreros están pescando muy bien, unas 30 toneladas por día, lo que sí el calamar es pequeño, talla S y SS.
– Da la sensación que será una temporada distinta al año pasado y que el recurso no se va a comportar de la misma forma.
– La verdad es que no se sabe, porque al no estar la flota trabajando, los datos que tenemos son nulos, y además el INIDEP no ha hecho la prospección.
– ¿No se trata esa problemática en la cámara?
– Si, por supuesto, pero lo que pasa es que el INIDEP siempre está con conflictos gremiales.
– Estos problemas que menciona hacen suponer que a pesar del gran volumen de capturas y de lo que representa en términos económicos para la región no se reconoce la pesquería del calamar como una gran actividad pesquera.
– Lo que pasa que el calamar en el promedio de estos últimos años no se lo puede comparar con el langostino, eso está muy claro, pero ahí está el tema, nosotros para pescar calamar necesitamos el mismo gas oil que necesita un langostinero y necesitamos la misma estiba.
– ¿No le molesta que se sigan otorgando permisos de pesca para pescar calamar?
– La verdad que sí, porque es un tema doloroso.
– ¿Sobre todo porque hay empresas que no tienen historia en esta pesquería?
– Claro y además el calamar está totalmente relacionado con el tema del langostino, usted sabe muy bien que el calamar es un producto para reprocesar y cada producto por metro cúbico de bodega de un langostinero significa un porcentaje de personas que tienen que trabajar en una planta y el trabajo que se hace es el reproceso del calamar, por lo tanto el calamar paga las consecuencias.
– ¿Y no les molesta tener que dar ese 20% para las empresas langostineras?
– Sí, porque ahí vamos a pérdida total, es como si estuviéramos regalando ese producto.
– ¿Quiere decir que está lisa y llanamente financiando a las empresas que cuentan con permisos tangoneros?
– Sí, esa es la verdad, porque aparte con la entrega de la mercadería nos están dando el certificado de reproceso, o sea que no nos compran directamente, dicen que nos hacen un favor, nos dan un certificado sin pagar la materia prima, es una locura total.
– Por último, ¿qué balance hace luego de tantos años al frente de CAPA?
– Participamos activamente para desactivar el charteo, tuvimos que convencer a mucha gente de los sindicatos, y finalmente lo logramos, pero la deuda pendiente fue que no prosperó el hecho de tratar de parar el ingreso masivo de buques poteros, porque nosotros pensábamos que el número establecido de barcos ya era suficiente porque hubo años realmente muy duros en los que no se pescaba nada.
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