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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 11 de febrero de 2008 .
BUENAVENTURA LAFUENTE MATOS, VICEPRESIDENTE DE PESCAPUERTA ARGENTINA SA

“Los incentivos para la producción son imprescindibles”

Entrevista: Nelson Saldivia

Admite que la reducción de la cuota de merluza provoca un impacto directo en la empresa, pero señala que buscan alternativas para no despedir trabajadores. Sostiene que se deben reimplantar los reembolsos por puertos patagónicos para compensar los mayores costos que significa producir en la región, como así también los reintegros impositivos. Calificó de “poco feliz” la cuotificación realizada por el Consejo Federal Pesquero para merluza negra y polaca. Más inversión para la planta de Madryn.

– ¿Estamos frente a un tiempo de tormenta en la actividad pesquera?

– Está complicado el comienzo de año, la rebaja de la Captura Máxima Permisible de merluza fue un porcentaje muy fuerte y afectará gravemente a la flota que opera con merluza. Confío que la reglamentación está hecha en vías de que el caladero se recupere y no haya privilegiados, porque cada uno expone sus motivos de por qué es el más afectado. Hay que aplicarle un poco de paciencia, fiarse de lo que dicen los científicos del INIDEP, aunque haría hincapié en que esa norma sea igual para todos.

– ¿Qué impacto directo genera esto en la planta de Pescapuerta?

– La merluza es la especie que se trabaja mayoritariamente en la planta, sobre todo en temporada, y el impacto es directo. Esta reducción como mínimo va a afectar a la mitad de la plantilla. Ahora estamos con 250 personas y por lo menos afectará a la mitad, aunque intentaremos que ese impacto sea el menor posible. Estamos estudiando alternativas para trabajar otro tipo de especies que nos permita amortiguar el recorte.

– El gobierno provincial propicia una redistribución de cuotas entre empresas para morigerar el impacto social que provoca la medida nacional. ¿Cómo observa esa alternativa?

– En su momento hablamos de cómo podíamos amortiguar esta situación. Nosotros estamos colaborando con el gobierno, y el gobierno con nosotros para que no sea tan fuerte el impacto. Hay que evitar, en nuestro caso, que trabaje sólo la mitad de la gente actual. Estamos viendo la manera de que podamos producir algún producto alternativo y pidiéndole al gobierno que nos eche una mano como en temas impositivos y reembolsos. Por nuestra parte le vemos las mejores intenciones a las autoridades y desde luego la empresa está poniendo toda la imaginación para minimizar las consecuencias.

– ¿Que se haya fijado un porcentaje por 5 años, le permite a las empresas cierta previsibilidad?

– Siempre que se cumpla, el periodo de 5 años, permite tomar previsiones. La que teníamos hasta ahora era de un año, pero los dos últimos años se varió el tiempo de paradas biológicas e incluso la CMP, porque aunque no estuvo dicho así, lo cierto es que se cerró la captura antes de terminar el año. Una cosa que no se entiende muy bien, porque si hay una cuota para cada barco, si se cierra antes es porque alguien pescó más de lo que debía. Sólo si la norma se cumple, se puede planificar. Esta es una situación de crisis, entonces hay que fijarse mucho en los costos y si lo planificado no se cumple, los costos son más elevados todavía.

– Ha pasado un año más y la cuotificación sigue pendiente.

– Desde el principio era muy difícil aplicarla y ahora creo que es más, por el tiempo que ha pasado. Si se quiere aplicar la ley con los parámetros de 1989 a 1996, ya queda muy lejos. Sea como sea, no quiero que esto se entienda como que uno no está de acuerdo en aplicar una cuotificación, sino todo lo contrario. Lo que nos va a poner en orden, sobre todo para la merluza, es la cuotificación; pero hay que hacerla bien y lo más consensuada posible. Y me parece que habrá que volver a discutir la ley, porque por lo visto no le ven salida para aplicarla. Ésta tal y como está no se puede aplicar. No sé cuál sería el mejor mecanismo, si se modifica, se deroga y se hace otra, pero se debe ordenar la pesquería.

– Otras especies van camino a la cuotificación.

– Hay una cosa nueva que es la cuotificación, autorización de captura, que hizo el Consejo Federal Pesquero de otras especies. Tengo que decir que lo que han hecho con la merluza negra y la polaca no me parece nada feliz. Hay un número pequeño de empresas que se quedan con toda la cuota y la forma que se hizo no es la más apropiada. Ahora faltan otras especies más importantes, como la merluza de cola que supongo intentarán otra vía, porque si lo hacen de la misma manera habrá problemas. La distribución de merluza negra y polaca nos causó un perjuicio directo, porque nos deja sin ninguna cuota, no se le puede cortar ese derecho al permiso. Admiro el intento de cuotificación, se hizo y es un primer paso, pero hay que modificarlo porque no corresponde hacerlo así.

– ¿La restitución de los reembolsos permitiría equilibrar la balanza a las empresas que han visto disminuida abruptamente su rentabilidad, teniendo en cuenta los mayores costos y la caída de precios internacionales?

– Las desventajas para producir en la Patagonia son grandes, todos los costos son mayores, desde el personal, flete, puertos más caros, combustibles, estibas, lo que cubría esto, en parte, eran los reembolsos por puertos patagónicos. En su momento se lo veía como un beneficio puro para las empresas, y no era así para nada, creo que a esta altura lo entiende mucha más gente. Luchamos y pedimos para que se restablezcan, así como los reintegros impositivos, porque son nada más y nada menos que la cobertura de esos mayores costos que nos impiden competir y desarrollar nuevos productos. No podemos competir, ya no sólo con empresas del país, sino del exterior. Debemos retener la mano de obra y el valor añadido aquí, pero ese sobrecosto nos pone muy difícil de competir con productos nuevos y de mayor valor.

– Las cargas salariales que tienen las empresas pesqueras en Chubut son bien distintas a las que se tienen en otras provincias.

– Es uno de los costos que más nos preocupa porque el porcentaje en que se elevó en los últimos tiempos es muy difícil de absorber para las empresas. Se da la circunstancia que en el sector no se manejan los precios para compensar eso, como en otras industrias. Desde el principio el sector pesquero conservó el salario real puntualmente, tanto en la gente de a bordo como en tierra, pero los gremios siguieron exigiendo. En algún momento intentamos explicar que teníamos que frenar este avance porque no se iba a poder pagar más, creo que eso ahora está claro. Hay empresas que están en serios problemas y en una gran parte es por esto. El costo laboral subió muchísimo y fue en negociaciones hechas bajo presión y en conflicto, y es muy difícil hablar sensatamente es situaciones de este tipo. Uno se mete en una lucha que puede acabar en cualquier cosa, y tenemos ejemplos sobrados de eso, o uno cede para no tener esos conflictos pero lleva a un problema financiero y económico a su empresa. Somos partidarios de negociar en tiempos de paz, hacer una concertación donde participen los gremios, las empresas y el gobierno, y hablar sin piquetes en la puerta. Espero que no haya otro conflicto y lo atajemos con una mesa de este tipo.

– ¿Cree que la atomización de las empresas las coloca en posición de debilidad ante los reclamos gremiales?

– Es así, por supuesto. Lo ideal sería que estemos en un solo cuerpo y negociar conjuntamente. La propia situación hace que se atomice el sector y haga mucho más difícil y cara la negociación. Eso ahora no lo tenemos y hay que luchar para conseguirlo, pero no va a poder ser en el corto plazo, porque una situación de crisis en sí misma ya divide. No todas las empresas son iguales, ni tienen las mismas necesidades, ni los mismos compromisos. Cada uno tiene que salir del momento para salvar la situación.

– ¿Pescapuerta planifica volver a una cámara, después de la salida de CAPIP?

– Siempre fuimos partidarios de estar en una organización empresarial y nuestro pensamiento es volver. Nuestra retirada fue precisamente por estos motivos y se produjo por un tema muy puntual y por compromisos que no se podían eludir, pero la idea es estar en la CAPIP. Tendrá que pasar el tiempo oportuno para solucionar lo que sea necesario y volver a componer la relación.

– ¿Qué perspectivas tienen para este año en la pesquería del langostino en el Golfo San Jorge?

– Estamos esperando saber cuándo es la apertura. No hay datos de cómo va a ser la temporada, pero creo que las fechas deberían ser las normales. Se está pidiendo una prospección para ahora en el comienzo de febrero, sería bueno hacerla para ver cómo está el caladero. Y, después decidir cuándo empezamos. No se debería comenzar más allá de la segunda quincena de febrero, y como mucho el 1º de marzo, pero dependerá de lo que diga la prospección del INIDEP.

– ¿Habrá cambios en la relación desigual de ingresos de barcos de una provincia a otra, o todo seguirá igual?

– Hasta la fecha no tengo datos que eso se variara. Una de las cosas que tenemos que perseguir las empresas de Chubut es ir al convenio en una composición como era antiguamente. Que todas las empresas disfruten de lo que hay en Santa Cruz y disfruten de lo que hay en Chubut, eso sería lo más razonable para las empresas y para el recurso. El convenio anterior hacía falta actualizarlo, pero el fondo en cuanto a la composición igualitaria era muy bueno. Tenemos que hablar con las autoridades de Chubut para ver cuál es su pensamiento en cuanto a esto, pero no vemos que se vaya a cambiar por ahora.

– En Chubut rige la ley que establece permisos más largos si se presentan planes de inversión para exportar productos con mayor valor agregado.

– Esa es una buena medida porque el ofrecer más plazo otorga planificación y seguridad jurídica. Sucede que nos es muy difícil la competencia en el exterior para hacer un producto de mayor valor agregado. No obstante, Pescapuerta está haciendo una ampliación para productos congelados de mayor valor agregado con destino a consumidor final, aunque no a la velocidad que nos gustaría porque las circunstancias no permiten hacerlo. Necesitamos que nos echen una mano en esto, que es echarle una mano a más puestos de trabajo. Mejoramos la remuneración de la mano de obra al actualizar los salarios, ahora hay que mejorarla en el sentido de darle una capacitación y que nos dé una productividad que cubra ese salario.
Los incentivos para la producción y para mejorar la industria son imprescindibles porque sino no vamos a poder alcanzar mejores productos. Ante un problema tenemos que huir hacia adelante, eso no es malo en sí mismo porque genera desarrollo e imaginación, pero no somos los únicos. En el mundo, en el sector pesquero hay mucha competencia, eso nos dificulta poder entrar en nuevos mercados, a lo que se suma estar en la Patagonia que es más caro producir, por eso se necesita de incentivos para estar en pie de igualdad para competir.

– ¿Pescapuerta sigue planificando inversiones en su planta a pesar de los vaivenes característicos de este sector?

– Siempre apostamos al futuro y apostamos a crecer, según la circunstancia con distinta velocidad, pero siempre crecer. El quedarse es ir para atrás, en este negocio no nos podemos quedar quietos porque eso significa retroceder. Empujamos para adelante, metiendo tecnología para avanzar. Hasta ahora nos pudimos defender bien.
Al personal le decimos que vamos a procurar mantener los puestos de trabajo, la vida de una empresa es su personal. El motor de la empresa es el personal.
Y a la comunidad de Madryn le decimos que en su momento quedó demostrada la importancia que tiene el sector pesquero en la ciudad y mantener a las empresas vivas del sector va a facilitar el desarrollo y crecimiento de la ciudad. Nosotros vamos a intentar desarrollarnos, crecer y aumentar la confianza que la comunidad pueda tener en nosotros para que nos vea como una empresa firme y sólida.

 

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