| MARIO ORDIALES, PRESIDENTE DE HARENGUS SA |
Subsistir en la imprevisibilidad
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Varias décadas en la pesca patagónica obligan al empresario a analizar en profundidad la situación actual y futura de la merluza y de quienes de ella dependen, los desarreglos en el Golfo San Jorge y la ecuación del calamar. Un manual de cómo manejar inversiones millonarias sin ninguna previsibilidad.
– ¿Cuál es su análisis de la actual coyuntura pesquera respecto de las tres principales especies del caladero argentino?
– Bueno diferenciemos claramente desde el punto de vista biológico a la merluza del calamar y del langostino.
La merluza está en crisis desde el punto de vista biológico, y desde el punto de vista de precios de mercado está bien posicionada. Y digamos que es, de las tres especies, la que tiene una ecuación o una relación de costos de explotación y facturación mejor y sin embargo es la que tiene más imprevisibilidad, la que está manejada con mayor discrecionalidad, un manejo que no se puede ocultar que no ha ofrecido los mejores resultados, ni por cerca.
No se puede ocultar, no porque yo sea biólogo, sino porque sé que después de 10 años de ley de pesca, que después de 9 de decretos de emergencia y después de no sé cuanto de la primera declaración de emergencia de la merluza, después de todo ese tiempo no se ha logrado recuperar sino que cada año está peor que el anterior, evidentemente algo pasa.
Legalmente la administración ha contado con todas las herramientas y facilidades que otorga una década de emergencia del recurso, sin necesidad de apegarse a lo que la Ley de Pesca obliga, y sin embargo todos los años la situación de la merluza es peor.
– ¿Criterios equivocados?
– No, no. ¿Qué es lo que ocurre? Estamos haciendo un sacrificio terrible, los trabajadores y los empresarios, pero todo se está manejando discrecionalmente. Por ejemplo, cuál era el problema para que la Resolución 65/07, de final de año se hubiera publicado en octubre. ¿No sabían ya en octubre lo que iba a pasar en diciembre? ¿Qué esperaron? Qué había en octubre, qué pasó en noviembre y diciembre que pudiera variar esto. Esto hace sospechar que habría algún tipo de mesa chica donde se negoció como se repartía. Porque los informes del INIDEP ya los tenían en su poder, todo lo tenían en su poder.
No estoy de acuerdo en que no se hayan dado las cuotas, debe cumplirse la ley, la ley es lo que nos protege en los derechos a todos. No estoy de acuerdo en que se lo haya llamado autorizaciones de captura, con que sea por 5 años y con que además no sea estrictamente de acuerdo con el artículo 27 de la Ley Federal de Pesca. Así que se multiplican por 5 años, se multiplican por 5 las injusticias de la Resolución 920 y además no son cuotas, así que aprovecho para decir que llevamos más de 10 años desde que se declaró formalmente la crisis de la merluza, que hay un tremendo sacrificio de trabajadores y empresarios por las reducciones sucesivas del cupo y que ese sacrificio no se ve en un indicio siquiera mínimo de recuperación de la merluza, que cada año esta peor, luego algo está fallando en el manejo del recurso. Que cada uno luego piense qué es lo que está fallando.
– Vayamos al langostino.
– El langostino es una pesquería que básicamente va a depender del precio del mercado, que se supone pueda ser un poquito mejor, tiene que ser más que un poquito mejor y sobre la base de que los gremios entiendan que la ecuación de explotación de un barco langostinero no está en absoluto para aumentar el costo del personal y que la mejora en las condiciones salariales de los afiliados debiera venir por la recomposición del Acuerdo del Golfo de San Jorge, en la cual los dos gobernadores públicamente se han comprometido a analizarlo y a estudiarlo de forma que en lugar de trabajar 5 meses en el año como les pasa a muchos de los barcos y sus tripulantes de Chubut y de Santa Cruz pues puedan trabajar 8 ó 10 meses al año.
Es decir, que los mayores ingresos, a los que lógicamente deben aspirar los tripulantes, tendrían que venir con mayor tiempo de pesca, mayor tiempo de actividad en sus unidades y no por cobrar más en una marea sino que tengan más mareas de las que actualmente tienen.
Eso es válido también para el calamar. El calamar y el langostino parecen no tener ningún problema desde el punto de vista biológico, tienen un problema de costos y un problema de bajos precios de mercado.
En el calamar, lo mismo que digo para el langostino, los barcos en este momento están dudando si salen a pescar, porque el precio sigue muy deprimido y los costos siguen claramente muy altos. La base de cobro de los tripulantes es mucho mayor que el precio real del calamar entero o de la vaina y, como digo para el langostino, debiera rebajarse a una base de un precio real o sea una participación en el precio real de mercado, con las deducciones normales de los gastos de exportación, que son gastos y no son incrementos de valor y conseguir de esa manera trabajar por lo menos 6 ó 7 meses en lugar de trabajar 2 ó 3 meses como pasó el año pasado. Aquí las razones de los armadores son evidentes, porque habiendo pesca y cantidad de pesca en el mar, tuvieron que amarrar los barcos porque naturalmente no les daba la ecuación económica y ninguna empresa pesquera que tenga pesca en el mar, igualando o cambiando el dinero, dejaría de pescar, pero perdiendo una cantidad importante, en forma constante, evidentemente si.
– Desde mitad del año pasado las cámaras empresarias han alertado que de no tomarse algunas medidas que mejoraran la rentabilidad de las empresas la situación se volvería insostenible. ¿Qué respuestas recibieron?
– La respuesta es una buena acogida en general, un entendimiento del problema, una buena disposición en cuanto a estudiar las cifras, una mayor apertura empresaria en cuanto a mostrar las cifras reales negativas de la explotación. Pero hay que encontrar quién le pone el cascabel al gato, quién toma el costo social y político de lo que en apariencia sería una rebaja de ingresos de las tripulaciones.
Esto no es posible que lo hagan por sí solos ni las empresas ni los sindicatos, esto requiere meternos dentro de la concertación que en su momento había convocado, en sentido general y amplio, la Presidenta de la Nación y en una gran mesa con participación del gobierno nacional, de los gobiernos provinciales, de los sindicatos y de los empresarios, para acordar las soluciones que permitan que la flota opere todo el tiempo en el año, mientras no dañe biológicamente el recurso. Trabajando de esa manera un espacio de tiempo más grande, los ingresos anuales de los tripulantes no tienen porque sufrir merma.
– ¿Cuál es su opinión respecto del ingreso a los puertos de Chubut de poteros que operan en la milla 201?
– Mi opinión sobre eso es muy clara. No estoy de acuerdo porque los poteros que operan en la milla 201 pertenecen generalmente a países que no nos permiten exportar nuestros productos libremente a sus mercados, no hay reciprocidad. Muchos de ellos pescan también en la zona de Malvinas, y además por la cantidad de barcos que han entrado o que han operado, de manera alguna hay que pensar que sea solución de largo plazo para el probable poco trabajo de los puertos, en concreto del puerto de Comodoro.
Por otra parte no es ningún misterio que las flotas que tienen que operar en la Patagonia lo hacen solamente si no tienen más remedio, porque es muchísimo más barato operar desde Mar del Plata o desde Bahía Blanca que operar desde los puertos patagónicos, donde el problema más grave que tenemos, el costo más importante que generalmente incide en la explotación, es la estiba.
– Empresas y gremios acordaron a fines de agosto del año pasado avanzar en la firma de un nuevo convenio colectivo integral para el sector. ¿En qué estado se encuentran las negociaciones?
– Se han entregado borradores, se analizan estos borradores pero se tropieza con las condiciones económicas y en concreto se tropieza con el porcentaje de participación en el valor de las capturas. Es cierto que un trabajador no puede cobrar menos de lo que cobró antes, pero esto se debe entender en cuanto a los valores fijos, a lo que es sueldo, pero cuando se está hablando a una parte proporcional a la producción, se esta hablando de una parte proporcional al valor de la producción y cuando el valor baja, lógicamente lo que cobra, cobra un porcentaje de ese valor menos y cuando sube cobra un valor mayor y yo no creo que eso pueda ser tenido como salario o como sueldo.
Si eso no se modifica va a ser muy difícil llegar a un acuerdo sin que haya una paralización total de la flota pesquera durante mucho tiempo, como pasó hacia finales de los años ´70 y después se reabre la pesca, cuando la ecuación económica se recompone, pero se abre la pesca barajando y dando de nuevo.
Deberíamos todos tener la altura intelectual suficiente para entender esto y en esa mesa de concertación, en la que participemos todos los actores, se pueda llegar a un acuerdo sobre lo que nos falta del convenio, que es el acuerdo económico.
El convenio hoy está delineado en general y si no estamos totalmente de acuerdo, digamos que no sería problema estar de acuerdo inmediatamente. El escollo grande es la participación en la producción, el porcentaje de participación en el valor de la producción de las capturas.
– A partir de la Resolución 65/07 que asignó porcentajes de merluza por 5 años y redujo un 20 por ciento la CMP para el presente año se reavivaron los embates contra los congeladores. ¿Son los “malos” de la película?
– Los malos de la película los hay entre los congeladores y entre los fresqueros. Y los buenos de la película los hay entre los congeladores y los fresqueros. Yo puedo hablar con mucho más conocimiento por mi empresa. Mi empresa pesca merluza desde hace 30 años. El grupo Harengus pescó entre 1988 y 1996 197.173 toneladas de merluza, lo que dividido por 8 da un promedio anual de 24.646 toneladas de merluza.
En relación con el promedio de las Capturas Máximas Permisibles en esos 8 años quería decir que Harengus pescaba el 6,55 por ciento de la CMP del país. En este momento, el cupo sobre la CMP que nos dan a todo el grupo Harengus, incluidos los barcos cuyos permisos de pesca han tenido que ser transferidos o vendidos a otras empresas para que Harengus pueda subsistir con el recorte tan brutal de merluza que hemos tenido, tenemos el 2,88 por ciento nada más.
Entonces, con una plantilla durante los años de la ley de pesca superior a 750 trabajadores, con un promedio de antigüedad de más de 15 años, con inversiones en tierra tan grandes como la de cualquier otro y operando en la Patagonia no sé de que manera la empresa y las que son como la nuestra, que son tan antiguas y con tantas inversiones o con tanta gente o más, de las que hay muchas en la Patagonia, cómo pueden ser llamados los malos de la película.
Me hace gracia, además que entre los fresqueros no se considera de ninguna manera el ridículo de que se estén dando 7.700 toneladas claramente para barcos que no tienen licencia de merluza, lo que parece no molestarles invocando una pretendida morigeración de los efectos sociales, cuando en realidad no estamos hablando de que esas 7.700 toneladas se dejen de entregar que sería lo que causaría un menor trabajo en tierra, sino que se entregue igual pero a gente que tenga licencia y que se las merezca, como dice la ley.
O sea, si se cumple la ley esos barcos no pueden usar esa merluza, y si esa merluza la reciben barcos que tienen su licencia de pesca en orden, el trabajo es el mismo. Siguen siendo 7.700 toneladas, que se harán ciertas toneladas de filet, serían trabajadas por el mismo número de personas, las pesquen barcos sin licencia que con licencia. Eso es una burla para todas las empresas que operan en regla, completamente en regla y además es absolutamente ilegal.
– Hacía mucho tiempo que no se veía tanta unión dentro del sector empresario, principalmente en el patagónico que integra CAPeCA. ¿Puede preverse una unión estable y duradera?
– Sí, yo creo que caminamos a una mayor concentración de todas las empresas pesqueras patagónicas, porque somos las más castigadas y nos une la necesidad de enfrentar los mismos problemas.
Lamentablemente las cámaras son más eficaces y más unidas cuanto más grande es el problema que hay que enfrentar y evidentemente el problema que tenemos las pesqueras patagónicas es terrible. Es terrible porque tenemos una diferencia de costos, fresqueros y congeladores, tenemos una diferencia de costos en relación con Mar del Plata imposible de absorber, imposible de competir con ellos.
La desventaja es terrible por cuanto la enorme cantidad de trabajo en negro en Mar del Plata, mientras que nosotros tenemos toda la gente en relación de dependencia, nosotros tenemos que pagar aunque no haya materia prima, tenemos que pagar a los trabajadores exactamente igual. Mar del Plata no tiene que hacer eso, el puerto de Mar del Plata es mucho más barato que cualquier puerto del sur, donde seguramente Puerto Madryn tiene el triste honor de ser el más caro, en los hechos, de todos, no precisamente por los gastos del puerto sino sobretodo por la estiba, el costo de la estiba y los mínimos y las manos y todo eso que se transforma en una ineficacia total.
Mar del Plata tiene además una ventaja grande que es una diferencia importante en el flete, al estar mucho más cerca de los mercados de lo que está la Patagonia, Mar del Plata es mucho más barato y cualquier costo de la mercancía lo paga evidentemente el precio de venta de la mercancía.
– Usted permanentemente ha señalado que la inseguridad jurídica y un marco normativo “gaseoso” o de “trajes a medida” son las principales razones que desalientan las inversiones. ¿Cómo percibe esta cuestión ahora?
– Exactamente igual o peor de lo que he venido diciendo hasta ahora. Una prueba de ello es el tema de las asignaciones de captura de la Resolución 65 y ahora con un horizonte de 5 años que todo esto amparado en un Decreto de Necesidad y Urgencia, pero que el decreto se refiere a la cantidad de merluza a repartir no a la forma de repartir la cantidad de merluza que debe ser la mínima de forma que se sustente.
Así que seguimos exactamente igual y esperamos con mucha atención qué es lo que va a ocurrir con la merluza de cola donde sabemos que hay intereses importantes y gente que busca trajes a medida en lugar de que se cumpla estrictamente la ley, que debo decir una vez más que es el único camino democrático que hay. Hay que cumplir lo que dicen las leyes.
– Harengus es una empresa pionera en el desarrollo de productos pesqueros con valor agregado como “La Caleta” o en proyectos de piscicultura que requieren importantes inversiones ¿Seguirán apostando a estas alternativas?
– Para poder seguir apostando a esas alternativas tenemos que tener una rentabilidad que hemos perdido. Junto con la dificultosa y negativa ecuación económica, pagamos un costo terrible de ineficacia e imprevisión. Las normas se dan muy tarde, las noticias sobre la apertura de los caladeros, en concreto, la merluza y la del langostino con muy corto tiempo para la preparación de los barcos en divisiones de flota.
Además sufrimos en el 2007, a pesar que cada uno teníamos nuestros cupos otorgados, sufrimos sin ningún aviso previo 15 días extras de paradas biológicas y además de eso tuvimos que sufrir el cierre del caladero anticipado lo que no se entiende si cada uno teníamos un cupo que no sobrepasaba en su conjunto la Captura Máxima Permisible, hubimos de interrumpir las operaciones de pesca de merluza con los barcos en el mar, armados para pasar las fiestas pescando y a pesar de que no habíamos pescado el 100 por ciento del cupo que se nos había adjudicado y que teníamos perfectamente pautado para llegar hasta el 31 de diciembre en operaciones.
Evidentemente esto provoca un aumento de los costos, una ineficacia pesquera para la que ya no hay margen. Se puede entender eso cuando hay unos márgenes económicos muy grandes, pero en este momento cualquier asunto de esta ineficacia vuelve más negativa la ecuación económica y eso es evitable, es perfectamente evitable.
– ¿Cómo cree que podrían resolverse los altos niveles de ausentismo que afectan el funcionamiento de las empresas o el trabajo en negro que atenta contra los derechos de los trabajadores?
– Siempre cumpliendo la ley. Otra vez vuelvo a resaltar la importancia de cumplir la ley. El ausentismo que es un cáncer terrible en todas las fábricas de la Patagonia y que en cierto modo también puede haber dado lugar al sistema viciado de trabajo en negro en Mar del Plata.
El ausentismo es un cáncer tremendo porque en concreto nosotros soportamos entre el 25 y 30 por ciento de ausentismo constante en nuestra planta. Quiere decir que pagamos 100 sueldos y trabajan 70 personas. En estas condiciones es absolutamente imposible competir ni con Mar del Plata ni con nadie del exterior. Y este sistema, que evidentemente cualquiera entenderá que no puede funcionar si no hay un mecanismo engrasado que suponga la obtención de fáciles certificados médicos, que suponga un cierto vista gordismo sindical en beneficio de los ausentes.
La única solución posible, vuelvo a decir, es cumplir la ley a rajatabla y los que no vengan a trabajar estén efectivamente enfermos, enfermos con la importancia suficiente para no poder ir a trabajar, sino es una tomadura de pelo para los trabajadores que realmente trabajan. Pero fíjese que fácil sería en una empresa que tenga como la nuestra el 30 por ciento de ausentismo, podríamos fácilmente darle el sueldo de los 30 que no vienen a trabajar, dárselo a los 70 que vienen a trabajar, la empresa tendría los mismos costos, los trabajadores trabajarían lo mismo que están trabajando ahora y sin embargo se repartirían el salario de 30 trabajadores más que supondría casi un aumento de aproximadamente un 40 por ciento.
Entonces lo que impide en este momento que se contrate más gente o que se puedan subir los sueldos de los trabajadores de tierra es el ausentismo. Si quisiera tomar en este momento 100 trabajadores ya sé de antemano que van a venir a trabajar 70 y que voy a tener que pagar 100. Eso es imposible y eso tiene trabada la productividad y una mejor relación con los gremios, en concreto con el STIA de la Patagonia.
– Desde Santa Cruz se escucharon voces a favor de una renegociación del Convenio del Golfo San Jorge y en Chubut hay consenso sobre la necesidad de volver a un acuerdo más equitativo que el vigente. ¿Además de las declaraciones, existen otras señales en este sentido?
– Hasta ahora son solamente declaraciones de buena voluntad, que no es poco. Pero debe entenderse que el sistema biológico del langostino, si bien se muestra con una mayor captura en la provincia de Santa Cruz eso no quiere decir que no tengan importancia las zonas de reproducción y las zonas de estado larval del langostino, y que hay que considerar el ciclo biológico del langostino en su conjunto y lo que más se pesque en Chubut incide en la pesca futura que pueda haber en Santa Cruz.
Una o dos semanas más de las debidas en Chubut pueden modificar la situación del langostino en Santa Cruz y viceversa. Es un solo sistema biológico y todos los barcos que operan en ese sistema debieran operar igualmente en uno u otro sitio. Además ya no hay empresas de langostino, salvo algunas mínimas, muy chiquitas, no hay empresas que no tengan plantas, todas las empresas langostineras de mediana a gran importancia, todas tenemos plantas, muchas tenemos 2 plantas, una en cada provincia, porque el Acuerdo del Golfo inicial que funcionó durante muchos años durante la gobernación de Néstor Kirchner en Santa Cruz, ese Convenio establecía hasta 6 barcos de una empresa, que con planta en una provincia podía pescar en la otra provincia.
En general las empresas que tienen plantas en las 2 provincias es porque exceden el número de los 6 barcos. Debería buscarse una cifra de un número de barcos que se considerara más justo pero que mantuviera esa situación en que con tener planta en una de las provincias no hay por qué tenerla en la otra. Si el número de barcos no es conveniente que sean 6 y tuviera que bajar a 5, tendrá que bajar a 5 o a 4, pero debería existir un sistema automático más que un sistema de calificación, más subjetiva que objetiva, como el que hay ahora en las dos provincias.
También hace falta claridad en cuanto al trato de las provincias sobre el número de licencias y la relación con la importancia de las plantas en tierra y la cantidad de trabajadores en tierra que tienen.
– Las relaciones entre los empresarios pesqueros y las autoridades de Chubut y Santa Cruz atravesaron etapas de mucha conflictividad ¿Cómo están en la actualidad?
– En Chubut las relaciones yo diría que son muy buenas, en realidad más que hablar de muy buenas, yo diría que son relaciones normales, de normales a positivas. En Santa Cruz el momento es de expectativa porque todavía no tenemos claridad en los conceptos o en las bases de lo que Santa Cruz nos va a pedir a las empresas pesqueras para trabajar en el 2008 y en los años siguientes.
Si la apertura de la temporada de langostino se produjera, como cuando puede considerarse normal, en el mes de marzo, bueno pues estamos a poco menos de 40 días y vuelvo a llamar la atención sobre el costo de la ineficacia en cuanto a que ya deberíamos saber qué barcos van poder pescar o no en la provincia de Santa Cruz cuando se abra la temporada y lamentablemente se está perdiendo mucho tiempo y eso hace que uno deba tener todos los barcos preparados y a lo mejor resulta que alguno de ellos no va a pescar hasta que no aparezca el langostino en aguas de la Nación o hasta que en julio o agosto se pueda empezar a pescar en Chubut. Hay rumores, solo rumores, de que podría abrirse tentativamente en Chubut con anterioridad a abrirse en Santa Cruz, pero el mismo grado de incertidumbre existe en esto.
– ¿Alguna última reflexión?
– Sí, que en un sistema democrático como el que estamos, empresarios, trabajadores y gobierno, estamos controlados y protegidos por la vigencia de la ley y que si no se cumplen las leyes la inseguridad jurídica es evidente y la imprevisibilidad incide tremendamente en el desarrollo normal de las empresas, que lo hemos podido soportar durante años porque tenemos un caladero excepcionalmente rico, una buena pesca, pero en este momento las ecuaciones no son como eran antes y hay que afinar muy bien el lápiz y es preciso tener previsibilidad y seguridad jurídica. También el hecho de que en las provincias los permisos de pesca sean de un año, francamente eso es algo difícil de entender.
– La nueva ley de pesca de Chubut modificó este aspecto.
– Sí, pero todavía no sabemos cómo se va a aplicar. O sea, que por el momento, hasta que no se sepa cómo se aplicará, está en veremos. La modificación que ha hecho la ley de pesca de Chubut sobre esto, es un hecho muy positivo. Es una señal muy buena por parte de Chubut en que por lo menos ha roto, digamos, el tabú de que los permisos tienen que ser anuales.
Yo lo he dicho muchas veces, que los permisos de pesca precarios y anuales no pueden producir más que puestos de trabajo precarios y anuales. Si los puestos de trabajo no son precarios, son para siempre, y los permisos de pesca son anuales, pues algo anda mal.
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