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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 19 de noviembre de 2007 .
FERNANDO GEORGIADIS, PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE ARMADORES DE POTEROS ARGENTINOS

Temporada con incertidumbre

Desde un análisis de la realidad de las empresas poteras hasta la situación en la milla 201, el nuevo titular de CAPA puntualiza conflictos, soluciones y definiciones sobre los distintos problemas de la pesca argentina.

– El sector potero parece estar enfrentando una paradoja; con un recurso biológicamente saludable, el balance de las empresas muestra una situación delicada para algunas y con claros quebrantos para otras. ¿Qué pasó?

– Si bien coincido, en principio, con lo que usted considera “un recurso biológicamente saludable”, creo que debemos ser cautos a la hora de analizar las posibilidades de pesca de la próxima temporada. La actividad de una importante flota operando en el área adyacente a nuestra ZEE continental –pesca “no regulada” y “no declarada”– genera una gran incertidumbre respecto a si se alcanzó o no la tasa de escape que los científicos recomiendan para asegurar la sustentabilidad del recurso.
El INIDEP estimó 200 mil toneladas las capturas en la denominada “milla 201”, pero fuentes privadas la hacen ascender a más del doble. En ese caso, la realización en tiempo y forma de las campañas de evaluación del calamar, serían de suma utilidad para planificar la actividad por parte de las empresas. Igualmente útil resultaría contar con información anticipada, en la medida que sea factible, respecto al posible comportamiento del calamar, especialmente en cuál es el área de distribución que se prevé para la próxima temporada de pesca.
Respecto a lo paradojal de la situación, no es tan así. Las reglas del mercado han funcionado adecuadamente y, un volumen de captura que supera significativamente el promedio, fue seguido de una baja de los precios de parecida magnitud. Si a eso le suma el incremento incesante de los costos, especialmente combustible, lubricantes y servicios portuarios, y que los valores pactados para el pago de las tripulaciones eran los vigentes cuando los precios internacionales superaban a los actuales en el ciento por ciento, la crisis muestra claramente sus razones. Baja del precio y aumento de costos conforman una mezcla explosiva que han hecho perder la rentabilidad y ponen en peligro la subsistencia de todo un sector.

– En esta crisis ¿Qué esperan de las autoridades?

– Lo primero es que comprendan que ésta realmente existe. Que no se trata del llanto de un sector que busca el amparo del Estado para mejorar su rentabilidad porque hizo mal las cosas. En especial que tiene a su alcance la adopción de medidas que pueden contribuir de manera importante a revertir la situación y evitar que esta crisis se convierta en terminal para muchas empresas.
La primera es eliminar el derecho de exportación al calamar en sus distintas presentaciones –actualmente del 10%– ya que, además de ser contradictoria con cualquier política de aliento a las exportaciones, se fijó en momentos en que los precios en el mercado internacional eran muy superiores a los actualmente vigentes.
Otra sería modificar el régimen de devolución de impuestos al gasoil convirtiéndolo en otro de exención como solicitó la autoridad pesquera en su oportunidad, en el año 2001. Es fácil de controlar por parte de la AFIP que no se cometan irregularidades ya que las empresas pesqueras hacen la declaración de rancho de manera previa a cada carga. El sistema de devolución es engorroso y lento, generando la demora un importante costo financiero a las empresas.
La adopción de sólo estas dos medidas mejoraría de manera inmediata e importante la economía del sector, su implementación es fácil ya que sólo requiere el dictado de sendos decretos y su costo fiscal es muy bajo ya que sólo lo tiene en caso de eliminarse la retención.

– A fines de agosto se firmó un acta en la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación que reflejó un amplio consenso de las empresas y gremios en cuanto a la necesidad de concluir un nuevo CCT integral. ¿En qué estado se encuentran las negociaciones?

– Al día de la fecha la negociación formal aún no ha comenzado. A nivel de las cámaras se está elaborando un proyecto de convenio para todos los gremios marítimos, oficiales y marinería. La idea es presentarlo en los próximos días de manera de contar con un plazo razonable de negociación antes del inicio de la próxima temporada.

– La actividad de los buques pesqueros extranjeros en la denominada “milla 201” genera serios perjuicios a nuestras empresas pesqueras. ¿Cómo considera que debería la Argentina encarar este problema?

– Con toda la seriedad que la gravedad del problema exige. Como se le planteara al CFP en la reunión del día 3 de octubre, en la que participaron todas las cámaras, la pesca “no declarada” y “no regulada” que realizan no sólo pone en riesgo la conservación del recurso, sino que generan una competencia desleal. Acceden a los mismos mercados con el mismo producto y tienen costos muy inferiores al buque de bandera nacional. Operan con tripulaciones sometidas a condiciones laborales que no reúnen los mínimos exigidos por la Organización Internacional del Trabajo y que, sin lugar a dudas, encuadran en lo que en los foros internacionales se denuncia como “dumping social”. A ello se suman barreras arancelarias y para-arancelarias en sus países de origen para el producto argentino, que completan un cuadro por demás perjudicial para nuestras empresas.
En este aspecto resulta fundamental el trabajo diplomático. Por los canales correspondientes debe invitarse a los países cuyos buques operan en la zona adyacente a la ZEE continental argentina, a ordenar a sus nacionales el cumplimiento de las medidas de conservación adoptadas por la autoridad pesquera nacional, en especial el respeto de la temporada de captura. Debe gestionarse la suscripción de convenios de cooperación científica que permitan el control de las capturas en el área, permitiendo el intercambio de datos entre los organismos competentes de cada país que aseguren se alcance, cada temporada, la tasa de escape recomendada por los científicos.
Asimismo, deben reiniciarse las gestiones para alcanzar acuerdos bilaterales de conservación en dicha zona, en especial con la Unión Europea.
En esta materia, le recuerdo que nuestra Cámara adhirió sin reservas al excelente documento que a mediados de este año le presentó al Subsecretario de Pesca el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, CEPA.
Complementariamente a ello, deben destinarse los recursos necesarios, reasignando partidas del FONAPE si es necesario, para que haya presencia permanente a lo largo de toda la temporada de pesca de la Armada y de la Prefectura Naval en nuestra frontera marítima.

– El próximo mes se cumplen diez años de la sanción de la Ley Federal de Pesca, instrumento que generó grandes expectativas en cuanto a lograr un mayor ordenamiento del sector, introdujo un nuevo sistema de administración pesquera y creó instituciones nuevas como el CFP. ¿Cuál es su balance sobre este tema?

– Si consideramos que aún no se ha podido instrumentar el nuevo sistema de administración en base a cuotas individuales transferibles de captura, objetivo fundamental de la ley, la respuesta debería ser negativa. Sin embargo, más allá de la frustración que este hecho me genera personalmente, considero que contar con un cuerpo normativo, del que hasta la sanción de la Ley Nº 24.922 se careció, fue un enorme paso adelante, un reconocimiento del poder político a la importancia que la actividad pesquera tiene no sólo como generadora de empleo y de divisas, sino desde el aspecto geopolítico, contribuyendo al desarrollo en el litoral marítimo patagónico y permitiendo la ocupación de nuestro mar con buques de bandera argentina.
La tarea pendiente es difícil pero, como dicen los chinos, “crisis es oportunidad” y, tal vez la que hoy aqueja a la pesca argentina en su conjunto, nos obligue a, de una vez por todas, cumplir integralmente la ley, brindándole a las inversiones, la seguridad jurídica de la actualmente carecen.

– El INIDEP recientemente cumplió 30 años. Como ex director del organismo ¿cuál es su visión sobre el papel que debe tener la investigación científica en el desarrollo pesquero?

– El apoyo de organismos técnicos es fundamental para la buena administración pesquera. Es más, creo imposible obtener el máximo aprovechamiento sustentable de una pesquería sin el monitoreo permanente de los recursos. En situaciones de sobreexplotación como la que registran muchas de las especies, la adopción de planes de recuperación, necesariamente debe partir de las recomendaciones de los científicos y técnicos especializados en cada una de ellas. La evaluación permanente de los recursos y el desarrollo de artes de pesca “selectivas”, que eviten al máximo en lo que técnicamente sea posible el descarte de especies “no objetivo”, son las dos premisas que guiaron mi accionar durante mi gestión en el Instituto y, considero, deberían seguir siendo objetivos fundamentales de este tipo de institutos. La Argentina cuenta con recursos humanos de excelente calidad para ambas tareas.

– Algunos señalan la necesidad de volver a la pesca multiespecífica como medio de atenuar el impacto social que se genera cuando una especie colapsa o disminuye fuertemente su abundancia. ¿Hacia dónde considera usted que debe orientarse la actividad pesquera en nuestro país?

– La “especialización” como contrapartida de la “multiespecificidad” puede darse en la técnica de captura que se utiliza o en la política industrial y comercial de la empresa. Cuando es producto de la primera, como es el caso de los “poteros” que exclusivamente capturan calamar, el fracaso de una temporada por razones biológicas no necesariamente se traduce a términos económicos. La temporada 2005 es un ejemplo de ello, bajas capturas pero compensadas con precios relativamente elevados, y la 2007, de lo contrario, el “éxito” biológico nos arrastró a un “fracaso” económico.
La “especialización” tiene la ventaja, cuando deriva de la técnica de captura como es el caso de los “poteros”, que evitan uno de los grandes problemas de la pesca: el “descarte”. Además, y pasando al tema comercial, tiene la gran ventaja que el empresario puede concentrar su esfuerzo industrial y comercial en el desarrollo de nuevos productos y nuevos mercados pero partiendo, siempre, de la misma materia prima. En nuestro caso, el calamar. No tengo dudas que desde el punto de vista del aprovechamiento de los recursos pesqueros, la pesca “especializada” tiene ventajas sobre la otra. La pesca “oportunista” genera inestabilidad en los mercados y un menor aprovechamiento comercial de la materia prima, menor valor de venta final por tonelada extraída.

– El sector empresario pesquero parece estar dispuesto a rejerarquizar el funcionamiento de las cámaras empresarias. A principios de año lo hizo CAPECA, ahora CAPA designa un profesional para presidirla; muchos empresarios hablan de la necesidad de fortalecer la unión. ¿Cuál es su opinión?

– No puedo opinar como empresario porque no lo soy. Sin embargo, por las conversaciones mantenidas con quienes me convocaron a colaborar con esta Cámara, la “profesionalización” apunta a liberar a los empresarios de la carga horaria que exige la atención del sinnúmero de problemas que aquejan a la actividad. Estamos transitando una época de creciente intervención estatal en la economía; la pesca se administra desde el Estado –tanto nacional como provinciales– y las cuestiones de derecho internacional que la afectan son de competencia del Gobierno Nacional, todo lo que exige un seguimiento permanente de los temas en cada uno de esos ámbitos.
Ocuparse de ello a los empresarios les lleva un muy valioso tiempo que le quitan a sus empresas y les repercute negativamente. Los desafíos que afronta la actividad hacen conveniente la unidad “en la acción” entre las distintas cámaras. Ésta es más fácil obtenerla cuando está a cargo de “profesionales” ya que, al no ser empresarios, no existen intereses económicos personales encontrados.

 

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