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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 20 de agosto de 2007 .
GUILLERMO KLIAUGA, GERENTE DE DIVISIÓN DE PRODUCTOS ELABORADOS DE SANTA ELENA

El mayor daño es el comercial

Entrevista: Marina Pacheco

Casi un testigo presencial del pavoroso siniestro acaecido en las plantas pesqueras, llegó a Puerto Deseado cuando todavía el humo de la tragedia empañaba de un gris sucio las casas blancas que se levantan detrás del parque industrial.

De regreso por segunda vez a la ciudad, no quiere hablar directamente de los hechos, se excusa con una cordialidad que en este horizonte de hierros y chapas retorcidas resulta hasta extraña, luego ante la insistencia de nuestra cronista, de la que sospecha no le perderá pisada, acuerda horario para un día después.

Al día siguiente, resignado, cuando aún no se encendió la luz roja del grabador mientras le pide al mozo del hotel un té de manzanilla y un café, dice tal vez como una sentencia; “no quiero hablar de lo que pasó, ustedes ya lo dijeron tan claramente en la revista que no vale la pena acotar más”.

– ¿En qué estado quedó la planta luego de los incidentes?

– Realmente estoy muy preocupado porque a medida que comenzamos a desarmar el techo los daños son muy superiores a los que creíamos la primera semana, pero por suerte tenemos un grupo de gente que es muy colaboradora y está poniéndole mucha garra porque hay un sentimiento de luchar por la empresa que es como su segundo hogar y es un aliciente.

– ¿Se hizo una evaluación de los daños?

– No aún pero, reitero son daños muy importantes y necesitamos fondos para poder pagar todo y como dije, la lista va aumentando cada día a medida que se va limpiando, nos vamos encontrando con más caños rotos, las cabreadas están todas retorcidas por el fuego, lo mismo que las instalaciones todas quemadas en el techo, cosa que yo antes no lo había visto.

– ¿Hizo un cálculo de cuánto ascienden las pérdidas?

– No hay todavía números hechos, porque una cosa son los daños físicos en la planta, pero en el caso nuestro tenemos un producto que llega al mercado con una marca propia que dice hecho en Puerto Deseado que es el Kani Kama y el daño comercial es mucho más grave que el perpetrado a las instalaciones, y cuando uno tiene clientes a los que no les puede cumplir es entendible que ese cliente decida irse a otro lado porque cada quien cuida su negocio, entonces nosotros corremos el riesgo de perder ese mercado.

– ¿Todos los mercados conseguidos corren peligro? ¿También el chileno?

– Nosotros hicimos muchas búsquedas de mercados que inclusive costó mucho abrirlos, puntualmente el de Chile que es el más reciente, tenemos allá una distribuidora con gente nuestra, una empresa que tiene mucha llegada, que a su vez hicieron conexiones con Jumbo Argentina y con los de Chile, luego se habló con unos y con otros y llegamos a un acuerdo en el cual abastecemos con marca propia de Jumbo que es Delicias del Mar.

– ¿Y cómo se hace para no perder lo conseguido?

– Estamos tratando de que eso no ocurra, y todo en función de la celeridad en que podamos arreglar la planta, y eso depende de los fondos que tengamos, y la verdad es que no estamos en condiciones financieras de aguantar semejante gasto con tanta premura, entonces confiamos en que tanto el gobierno provincial como nacional instrumente de alguna manera la ayuda correspondiente para poder reparar la planta, pero el tiempo corre a contrarreloj, cuando más demoremos, mas fácil es perder todos estos mercados que se ha tardado muchos años en conseguirlos, porque está el mercado de Brasil, el de Colombia, se tarda mucho más en conseguirlos que en perderlos y el excesivo tiempo de falta de aprovisionamiento juega en contra.

– Al margen de los mercados, la planta también tenía proyectos ¿Qué va a pasar con ellos?

– Pasamos de una situación en la cual estábamos empeñados en hacer una ampliación de la planta para lo cual compramos equipos nuevos, se había encarado además la compra de un equipo de ósmosis inversa para paliar la falta de respuestas del gobierno provincial en cuanto al tema del agua, es decir teníamos un gran plan de expansión, se hicieron pozos para probar la salinidad del agua...

– Quizás el hecho de ser una empresa netamente argentina los pone en una dificultad que la empresas españolas seguramente no tendrían.

– Sin dudas, nuestros recursos son muy limitados, y está la dificultad del acceso al crédito inmediato que ellos tiene resuelto.

P&P fue testigo cuando ayer levantaron las chapas, después de haber recorrido varias veces la planta ¿Cuál es la percepción que tiene de cómo se cometieron los hechos?

– No lo voy a negar, el primer shock fue muy fuerte, yo he visto crecer a esta planta, pero como soy una persona optimista pienso que podemos salir adelante, aunque ahora también sabemos cuáles son nuestras limitaciones.

– ¿Por qué cree que cometieron tantos destrozos en Santa Elena, quizás porque ignoraban que el Kani Kama es un proyecto independiente que nada tiene que ver con la pesquería del langostino?

– No lo sé, y no lo entiendo, no quiero volver atrás, ya cometieron el daño ahora debo pensar en positivo, pero además hay algo de lo que nadie habla, una planta que no cobra ni produce no existe y tenemos mucha gente en la localidad que depende de la actividad nuestra y se da la terrible paradoja que los que hicieron el “reclamo”, y que eventualmente son los culpables de los destrozos, están todos trabajando. Los empleados de la planta son los que están sufriendo las consecuencias, porque los marineros, repito, están todos embarcados, pero la gente esa que viste ayer en la planta levantando los techos o barriendo es la que está rezando para no perder la fuente de trabajo, es gente muy buena, algunos tienen 18 años trabajando en la empresa y eso da impotencia, da la sensación de que el estado de derecho no existe.

– ¿Ha notado una buena predisposición de parte de las autoridades provinciales y nacionales para con la empresa?

– Yo no lo estoy palpando porque Alfredo Pott es el que está manejando ese tema, yo estoy enfocado más bien en cómo hacemos para planificar la planta, además como yo manejo la parte comercial también estoy viendo como podemos llevar adelante la falta de aprovisionamiento y que alternativa se le puede dar a nuestros clientes.

– ¿Queda algo de Kani Kama en las cámaras?

– No, ya se han sacado hace poco los últimos contenedores, ahora trataré de mandar por vía aérea algo a un mercado y después esperar.

– ¿Es cierto que con el siniestro se perdieron años de investigación sobre el producto?

– Es cierto, para dar una idea, nosotros empezamos con una formula de Japón cuando nadie aquí conocía lo que era el surimi y luego a esa fórmula la fuimos mejorando para llegar a lo que es hoy o a lo que era antes del incendio, un producto inmejorable, el más vendido, no por económico, porque el Kani Kama nuestro no es de bajo precio sino que es de calidad, y nuestros clientes elegían nuestra marca por calidad, por su sello “Hecho en Puerto Deseado”.

– Y con los datos que perdieron ¿qué piensan hacer?

– Nada, seguir trabajando, seguir para adelante, empezar de nuevo, pero para eso necesitamos la ayuda del Estado porque los subsidios para la gente no alcanzan, son para la gente y nosotros necesitamos que la planta siga produciendo, siga generando trabajo, que lo que nació como una industria genuina no se pierda.

– Si apareciera el dinero del gobierno ¿Cuánto tiempo cree que necesitará para volver a producir Kani Kama?

– En 3 meses estaría comenzando a funcionar, aunque sea contando con las condiciones del SENASA, y después de 2 meses más ya podría funcionar íntegramente porque hay que tener en cuenta que los destrozos han sido muy grandes.

– Algunos testimonios, entre ellos el de Daniel Medina, aseguraban que si querían la planta podría comenzar a trabajar inmediatamente porque el tren de Kani Kama estaba intacto que no había sufrido daños.

– ...(risas) Que vaya a la planta, también le diría a Medina que ponga el tren de Kani Kama en la plaza, que lo enchufe y se ponga a fabricar y ya está.

– Por último ¿Qué va a pasar con los proveedores de surimi y los proveedores de maquinarias que pensaba adquirir en países europeos como parte de la expansión que tenían intenciones de llevar adelante en la empresa?

– No lo sé, los precios de los contratos no se seguirán manteniendo.

 

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