| DAMIAN SANTOS, GERENTE GENERAL DE PESQUERA SAN ISIDRO |
Valorar la conducta empresaria
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Entrevista: Nelson Saldivia
Cree que el gran objetivo de las autoridades de Chubut debe ser lograr el ingreso de más tangoneros a Santa Cruz. Pide tener en cuenta la conducta de las empresas en la renovación de los permisos. Pesquera San Isidro inaugurará en febrero la ampliación de su planta de Puerto Madryn. Reclama apoyo oficial para las pesqueras nacionales.
– ¿Cómo terminaron el año las empresas del sector pesquero en general y ustedes en particular?
– Fue un año relativamente bueno porque este es un negocio de alto riesgo y cuando se toman decisiones hay que evaluar muchas variables. Una cosa es pescar 40 mil toneladas de langostino distribuidos en el año, con un manejo equitativo entre Chubut y Santa Cruz, y otra cosa es pescar 30 mil toneladas en tres meses. Se ha hecho un producto de mala calidad y bajaron los precios; ha hecho que en el exterior nos descrean: un día pedimos 13 dólares por un producto y después vale 8. Aunque después de un año muy malo como el 2005, el 2006 fue expectante.
– En este marco, ¿cómo es la realidad actual de Pesquera San Isidro y Pesquera Olivos?
– Somos nuevos en el trabajo en planta, hicimos la inauguración formal el 15 de diciembre de 2003, y ahora planeamos a fines de febrero inaugurar la segunda etapa: en la cual incorporamos un girofreezer, clasificadora automática de pescado, máquinas de fileteado. Esperamos que este esfuerzo empresario tenga un apoyo de la Provincia y de la Nación. Hace cinco años venimos pidiendo un permiso que pertenece a la planta y por diferentes motivos siempre está en suspenso.
– ¿Cómo está compuesta la flota y la planta de la empresa?
– Tenemos tres tangoneros: Juan Álvarez, José Luis Álvarez y Floridablanca II; son tres de los históricos que pescaban, de cuando eran 68, no de ahora que son 88 barcos. Es muy complicado porque ahora hay que compartir el golfo con permisos duplicados y otros tantos dudosos.
En la planta tenemos 150 empleados. Hay dos líneas de fileteado automático con desgrasadoras y un girofreezer, y otra línea de fileteros, con una capacidad de corte de 1.300 cajones por día.
– ¿Se abastecen con merluza de la flota amarilla de Rawson?
– Nuestra realidad hoy es que tenemos que trabajar en la temporada con la flota amarilla y en el invierno con el calamar. Con el calamar nos ha ido mal en los últimos dos años: en el 2005 compramos materia prima muy cara y después los precios bajaron, y en 2006 compramos más barato pero igual no podemos vender los productos finales.
– A pesar de los vaivenes del sector y los altibajos de la actividad, siguen apostando a reinvertir en la planta.
– Esta debe ser la única empresa de capitales argentinos que queda en Madryn. Los dueños además de ser argentinos, son madrynenses, los hijos trabajan en la empresa. A la firma la han querido comprar muchas veces, y no se ha vendido, ni se venderá. La apuesta está acá, en mejorar la inversión y lograr un equilibrio, aunque está lejos que la planta sea rentable.
– ¿El buen año de langostino, permite compensar las pérdidas de años anteriores?
– El año bueno de langostino nos permite hacer una inversión que en otro momento hubiese sido imposible, y así poder aspirar a que estemos en algún momento en un punto de equilibrio en la planta. Se habla mucho de las empresas nacionales pero nadie las apoya; al comprar un girofreezer que cuesta 250 mil euros, no hay ningún banco que nos financie. Otras empresas lo compran desde sus casas matrices a una tasa del 3 por ciento anual con 2 años de gracia. Acá hay tasas del 20 por ciento empezando a pagar al otro día, cuando al girofreezer lo tenés un año después funcionando. Entonces, toda inversión se hace con capital propio y es muy difícil.
– ¿Cómo responden los mercados de colocación de productos?
– Respecto del langostino, la marca Pesquera San Isidro, Pesquera Olivos es reconocida y solicitada. Por más que se pesquen muchas toneladas no hay muchas disponibles para Europa o Japón, porque las empresas trabajan con sus casas matrices y tienen sus distribuidoras. Eso nos permite ubicar los productos relativamente bien. Y los productos procesados en planta son de muy buena calidad, sabemos que en volumen no podemos competir, entonces si no hacemos un producto de calidad desaparecemos, y eso lo saben nuestros empleados de los barcos y de planta.
Cuando los políticos hablan de apoyar las empresas nacionales debería dejar de ser meramente un discurso. Estoy pidiendo que se apoye a empresas como ésta que no le debe un peso a nadie, no ha presentado concurso de acreedores, no hemos tenido paro; alguien tiene que ver esto y más allá de la palmada de reconocimiento debiera haber un apoyo económico razonable.
– La industria pesquera debió soportar la quita de reembolsos por puertos patagónicos y los reintegros a las exportaciones.
– Eso parte de la ignorancia de los funcionarios. Hay quienes dicen: Madryn no es más zona desfavorable, no necesita un reembolso. Opino que eso es ignorancia. Estamos a 1.400 kilómetros de Buenos Aires, los costos laborales son más caros, los servicios y traslados cuestan más. La gente se confunde, pasea por el boulevard Brown, ve las casas lindas, autos importados y creen que es un paraíso. Pero la Patagonia para producir, no es un paraíso.
En el 2005 perdimos mucha plata y a su vez pagamos 10 por ciento del valor FOB como derecho de exportación. Hasta estaría de acuerdo con el aumento del impuesto a las ganancias porque es progresivo, no regresivo. Hoy tenemos sueldos mayores en dólares que los que había con el uno a uno. El gasoil vale más, el cartón aumentó. Tenemos 10 por ciento de derecho de exportación, no tenemos reembolsos. Son muchos factores que han ido en desmedro del sector. Los funcionarios dicen que en Europa un kilo de langostino vale 40 euros, pero nosotros lo vendemos a 10 dólares.
– ¿Qué opina de la política pesquera nacional? Hay una ley modelo de régimen pesquero, pero el principal recurso del caladero argentino se rige por un Decreto.
– A nivel nacional me cuesta emitir opinión porque veo que no hay política pesquera. Todo es un parche atrás de otro. Eso implica que Mar del Plata que tiene el 25 por ciento de los permisos cuestionados se sirven de la merluza, porque tienen un caudal de votantes que hace que nadie vaya en contra de ellos.
Chubut siente la presión de Buenos Aires con la merluza, y la presión de Santa Cruz por el langostino. Nos permiten entrar 13 barcos y nos piden que le demos las gracias. Los funcionarios de Chubut ven como un logro que puedan pescar 13 barcos, pero antes eran 29.
Si no hubiese habido langostino en Nación, en el 2006, la hubiéramos pasado muy mal. Yo digo que Chubut está en una posición débil, veo que hay buenas intenciones, pero noto que falta poder y no somos tan débiles como nos creemos. El objetivo de Chubut debe ser volver a los 29 barcos, y si eso es imposible habrá que analizar cuáles de esos barcos se han duplicado y cuáles han nacido de permisos non sanctos. Y que los 68 barcos que eran del convenio de 1988 puedan volver a pescar.
Respecto de la merluza, Chubut tiene la mayor cantidad de gente empleada directa, los mejores sueldos, la economía cien por ciento blanqueada, entonces, todo eso es lo que tenemos que hacer valer.
– A nivel provincial, con la ley unificada, habrá permisos por más años de acuerdo a las inversiones.
– Es una buena intención pero hay que ver cómo se plasma, porque para una empresa extranjera invertir 10 millones de dólares no le es difícil, pero para nosotros invertir 600 mil dólares es la vida. Hay que valorar la antigüedad porque no es lo mismo venir cuando está todo bien, que haber estado siempre. Hay que valorar la conducta de las empresas, porque no es lo mismo haberte concursado, hay que valorar que no se tengan conflictos laborales. Qué tipo de permisos se tienen, porque hay empresas que antes no tenían ni un permiso y hoy cuentan con 4 o 5. Nosotros siempre tuvimos 3. Creo que rankear a las empresas es positivo, pero creo que hay que hacerlo desde el conocimiento genuino de un montón de variables.
La ley unificada es necesaria, no se pueden tener 50 leyes de pesca, pero me preocupa quién la va a hacer. Hay un reciente muy mal antecedente que es la ley de pesca artesanal; no puede dar lo mismo que los artesanales pesquen con redes de arrastre. Quiero una ley unificada, pero tengo temor de cómo se haga. Se necesita mayor participación de las empresas en la toma de decisiones.
– El empresariado pesquero está atomizado, y la CAPIP pierde poder.
– Es cierto, y esa dispersión no le conviene a nadie, pero tiene una lógica: cuando la torta en muy chica todos nos vamos a pelear por una porción. Y cuando no puedo usar todas mis armas en la misma mesa, me tengo que ir, eso es lo que está pasando.
Alpesca se fue porque no estaban conformes con el reparto de los barcos que le tocaron en Santa Cruz, y lo mismo sucedió con Harengus.
Nuestra empresa cuando se abrió la pesca de langostino, en 2006, teníamos uno de tres barcos. De tres antiguos y originarios del convenio. Teníamos lo mismo que una empresa que tenía un barco. Cuando se observa esa disparidad cuesta mucho seguir en la misma mesa.
Hay quienes creen que por afuera pueden tener un mejor resultado, opino que en el mediano plazo no le va a servir a nadie. Al estar dispersos, el Gobierno va a decidir cómo se hace el reparto y listo. Me gustaría que Alpesca y Harengus siguieran en CAPIP, porque son empresas que tienen una conducta. Es una etapa muy difícil de la cámara, pero no podemos seguir cada uno por su lado porque nos va a ir peor.
– ¿Cómo será la relación con los gremios en un año electoral?
– Con el SOMU el 2006 no fue un año fácil porque veníamos negociando un convenio y cuando se iba a lanzar la temporada de langostino aparecieron con algo que habían firmado en Santa Cruz, y no hubo posibilidad de diálogo. Terminaron tan bien que ahora se quejan del impuesto a las ganancias.
Respecto del STIA, la huelga de 2005 nos sirvió a todos, principalmente a la sociedad no pesquera, porque se tiene la creencia fácil que la pesca desborda de ganancias, y no es así. La pesca es un sector que lo reinvierte o lo gasta en la ciudad. Los reclamos son siempre atendibles pero dentro de la ley.
– ¿El ausentismo alto, también se registra en esta planta de procesamiento?
– Es innegable, sigue siendo alto. El gremio debiera tomar conciencia de esto. Siempre cuento una anécdota que grafica la situación: un día me levanto con dolor de oído, voy al sanatorio, me atiende una doctora, me receta un medicamento; y cuando me estaba haciendo el certificado me pregunta en qué trabajaba. Le dije en la pesca, ‘entonces le doy siete días de reposo’ me respondió. Yo al otro día estaba en perfecto estado.
La gente tiene que entender que la pesca es una de las actividades que mas reparte. A un marinero se le pagan 10 mil pesos por mes. Este concepto de sueldos mínimos garantizados sin trabajar, no existe en otro tipo de empresas. La pesca distribuye mejor que otros sectores y por eso no hay que ahorcarla. El gremio tendría que entender que si cualquier actividad tiene un 5 por ciento de ausentismo, la pesca no puede tener un 25.
– La Captura Máxima Permisible de merluza es menor, el INIDEP alertó sobre la situación del recurso.
– Contra los argumentos biológicos del INIDEP no debemos ir, no queremos ir, porque sería ir en contra de nosotros mismos. Los caladeros del mundo se han vaciado por no respetar los argumentos biológicos, pero hagamos una distribución equitativa. Sigue habiendo una CMP interesante, pero es necesario repartirla mejor, sino se siguen beneficiando los mismos de siempre.
– Por otro lado, el INIDEP presagia un buen año en la pesquería del langostino.
– Esperamos todos un buen año y que nos sirva para aprender. Me imagino que van haber más barcos para entrar en Santa Cruz. No es normal lo que se hizo en el 2006, se cerró en octubre y para abrir se habla de febrero o marzo. No nos podemos acostumbrar a pescar sólo 6 o 7 meses de una especie anual. Venimos de un año medianamente bueno, no hay que hacer ruido, pero me parece que los empresarios necesitamos volver a creer. Hicimos un gran esfuerzo, tuvimos la flota parada y este año no pueden ir solo 13 barcos, sino 25, como mínimo.
El empresariado ha crecido mucho, si tomamos medidas precautorias en años medianamente buenos, no van a venir años malos. Pero si vienen años como el 2005, y tenemos que ajustarnos el cinturón cuando no tenemos más agujeritos, estamos todos desesperados pidiendo una prospección de 3 días.
Con medidas precautorias razonables debemos volver al status anterior del Convenio del Golfo, y este tiene que ser el gran objetivo de las autoridades gubernamentales de Chubut.
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