| PATRICIO ALESSANDRONI, PRESIDENTE DE INDUSTRIAL COOP. |
“El cooperativismo genuino tiene futuro en la pesca”
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Entrevista: Roberto Garrone
Hay pago de quincena en la sede de Industrial Coop y la sala de espera se llena de voces que esperan con ansiedad. Desde la oficina de Presidencia se escucha el alboroto y uno imagina una escena caótica. Pero todo se desarrolla en orden. Los asociados cobran en fila, reciben el recibo y firman la copia con el detalle de los kilos producidos. Todo tranquilo y transparente, una imagen que muy pocas veces se observa en este tipo de entidades.
“Ya sé, en otras empresas que se dicen cooperativas, cuando el trabajador firma algo es una hoja que ni siquiera es un recibo. Pero esas no son cooperativas, son plantas clandestinas donde el obrero no es un socio, sino mano de obra en negro. Es difícil competir de esta manera, pero el empresario de a poco va comprendiendo los beneficios de hacer las cosas encuadradas en la ley”.
Quien habla es Patricio Alessandroni, 48 años de edad y 22 ligados al cooperativismo de trabajo. Es el presidente de Industrial Coop y la cara visible de la empresa de auto gestión que más asociados tiene vinculados en la industria pesquera, alrededor de 900, que cuenta con tres plantas de procesamiento de materia prima, un frigorífico y que en épocas como ésta, de zafra de anchoita, reúne a 350 asociados más para atender la creciente demanda de producción.
– ¿Cómo ha sido este año para la Cooperativa, en que la flota no sufrió conflictos como el año pasado y va a poder pescar todo lo asignado?
– No fue tan bueno como esperábamos. Sobre todo tuvimos muchos problemas en el segundo y tercer trimestre, en que no se por qué, pero nos faltó materia prima para procesar y no tuvimos la regularidad necesaria. Todavía no termino de entender dónde fue el pescado que faltó ya que el año pasado, antes del paro, no habíamos tenido problemas y ahora sí. Por suerte el último trimestre es el de mayor cupo y la situación se regularizó. Esto, sumado a la zafra de anchoíta, que comenzó más tarde, provocó que termináramos el año bien, pero no tan bien como imaginábamos. Veremos como se da el 2007 porque según lo que leí en P&P la situación de la merluza habría empeorado, sobre todo del efectivo Sur.
– ¿Cuánto los afecta a ustedes que se mantenga en vigencia una red de plantas clandestinas, muchas de ellas sin siquiera una habilitación municipal?
– Mucho, porque consideramos que es una competencia desleal. Acá el asociado tiene el monotributo, pero no se le saca de su ingreso, sino que lo aporta la Cooperativa, una buena obra social, seguro por accidente. Y en una planta clandestina el encargado paga una suma fija por kilo producido y se terminó. Nosotros tenemos un costo mucho más alto para el empresario porque al asociado lo consideramos como tal y no un recurso descartable que si no sirve, llamo a otro, o en realidad vienen solos porque hay mucha gente que con tal de trabajar, hace cualquier cosa. Y ante esa necesidad, hay abusos de parte de gente sin escrúpulos.
– Pese a esto que usted menciona, han sido denunciados por la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires por cometer “fraude laboral” junto a varias empresas reconocidas del puerto. ¿Cómo explica esta situación?
– Al menos en nuestro caso, creo que se debe a un completo desconocimiento de los alcances del movimiento cooperativo. Nuestra entidad ha ejercitado su legítimo derecho de defensa y todavía la Justicia no se ha expedido al respecto. De todas maneras este ataque de parte de las autoridades provinciales no deja de encerrar una paradoja puesto que mientras esto ocurre, desde el gobierno nacional se acumulan las decisiones políticas que rescatan al sector como resorte capaz de insertar socialmente a miles de personas que fueron víctimas del modelo neoliberal que reinó en el país en la década pasada.
Estamos tranquilos porque sabemos que hemos hecho las cosas como se deben y siempre hemos abierto las puertas para que los funcionarios del Instituto Nacional de Economía Social y Asociativismo (INAES), organismo de contralor de la Ley de Cooperativas 20.337, realice la fiscalización y control que necesite de nuestro funcionamiento y actos asamblearios.
Nosotros estamos orgullosos de lo que hacemos y no tenemos nada que ocultar. Desde principios de año hemos construido nuestro sitio en Internet (www.industrialcoop.com.ar) el cual resume quienes somos, los servicios que prestamos, la infraestructura con la que contamos. Todos los días nos esforzamos para demostrar que con transparencia e idoneidad el cooperativismo genuino puede transformarse en una herramienta valiosa para devolverle la dignidad a miles de trabajadores. Nosotros somos un claro ejemplo que se puede.
– ¿Sienten que no los reconocen y que los meten en la misma bolsa que a las pseudo cooperativas?
– No hay pseudocooperativas, eso no existe. Directamente son plantas clandestinas. Nosotros, lejos estamos de pedir concesiones o privilegios. Sí mesura y equidad ante la ley, ya que no vemos el mismo énfasis con que algunas autoridades provinciales controlan la legalidad y transparencia de las cooperativas de trabajo, para hacer lo propio con el resto de las empresas que conforman el sistema productivo, comercial e industrial de la región. Está claro que condenamos las conductas que debilitan los derechos laborales de los trabajadores, pero con la misma vehemencia si ocurre en empresas disfrazadas de cooperativas o en sociedades anónimas o de responsabilidad limitada. La trampa es igual de condenable, pero rechazamos la conducta de algunos funcionarios bonaerenses que sólo buscan las irregularidades en el cooperativismo, como si el resto fuera la panacea. Además, el hecho que pongan como sinónimo cooperativismo con trabajo en negro, nos genera muchas complicaciones. A nivel dirigencial porque no recibimos créditos ni subsidios. Si tuviésemos un buen financiamiento podríamos comprar materia prima para procesar y comercializar al mercado interno, pero no recibimos nada. Por otro lado, nuestros asociados son discriminados en los comercios ya que muchos no aceptan los recibos de la cooperativa como muestra de que trabajan.
– Pero ustedes hasta hace algún tiempo estaban adheridos a Fenacoop, una Federación que no estaba bien mirada desde algunas autoridades provinciales. ¿Cree que la persecución a Industrial puede venir por ahí?
– Nos desvinculamos de Fenacoop en diciembre del año pasado. No sé, puede ser... Ojo, no nos sentimos perseguidos, si creo que nos miran con mucha desconfianza. Cómo hacen estos tipos para hacer lo que hacen sin trampas. Pero porque estamos acostumbrados a la ilegalidad, a la corrupción como medio para prosperar. Pero acá todo está claro, somos una empresa como cualquier otra que presta un servicio y tiene una rentabilidad.
– ¿Había muchas diferencias con Fenacoop?
– Sí, muchas, cosas medulares. Eh.. no voy a hablar mal de Fenacoop porque sería muy desagradecido. Nos separamos en buenos términos porque había divergencias en cuanto a los fines y objetivos del cooperativismo que entendían ellos y el que entiendo yo. Dentro de poco habrá recambio de autoridades y ya el nuevo Consejo estará integrado por asociados marplatenses. Es que antes Industrial Coop reunía muchas otras actividades y tenía delegaciones en Bragado, Zárate, Villa Reggina, Santa Fe y Capital Federal. También era otra facturación. Ahora sólo está en Mar del Plata, centrada en la actividad pesquera. Tenemos una planta habilitada para CEE, las otras dos muy cerca de lograrlo. Eso nos abrirá las puertas a otros mercados y generar más posibilidades de trabajo. La búsqueda de la calidad en los procedimientos de elaboración y transformación de la materia prima ha sido una constante para nosotros y hemos invertido de nuestros propios recursos. Este esfuerzo para poner en valor a las plantas lo estamos sintiendo hoy en día. Ojalá hubiésemos estado respaldados por el gobierno de la Provincia o el propio Gobierno Nacional. Pero ojo, no estamos arrepentidos. Creemos que fue para bien.
– ¿Cómo se soluciona el problema de la enorme cantidad de obreros de la industria del pescado que trabajan en negro?
– Es un tema delicado. No creo en los blanqueos masivos e impulsivos. Estuve viendo el último convenio colectivo de trabajo para empresas PyMES que acordaron el SOIP y la CAIPA y los asociados están mucho mejor en el sistema cooperativo. Si habría que garantizar ya no un ingreso mensual, pero sí materia prima para procesar. El sistema cooperativo genuino, no la farsa que esconde la explotación de los trabajadores, es una herramienta que se adecua perfectamente a las necesidades de los empresarios y de los obreros. También hace falta educación y capacitación en cooperativismo para que los socios defiendan y protejan sus derechos. Pero sobre todo, la decisión política de resolver definitivamente este problema. Hubo avances y creo que se está trabajando para resolverlo.
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