| ENTREVISTA A ENRIQUE DÍAZ, CHAIRMAN DE PESPASA Y PESANTAR Y PRESIDENTE DE CAPECA |
La cuotificación es fundamental
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Rebate las críticas hacia la actividad surimera y apoya decididamente la política exterior y pesquera que lleva adelante el gobierno. Apuesta a la reunificación de las cámaras pesqueras para discutir desde un punto de vista único los mejores intereses empresarios.
– ¿De acuerdo a su visión cuál es el presente del sector pesquero y cómo prevé el futuro de la actividad?
– Creo que desde el punto de vista de capturas este ha sido un año muy positivo para la pesca, principalmente en dos especies que inciden fundamentalmente en la composición de las exportaciones como son el langostino y el calamar. Luego de varios años en los cuales no hubo buenas capturas, este año se han recompuesto las de calamar y las de langostino, llegando en el caso de calamar a 300 mil toneladas, lo cual es una cifra por demás exitosa. En el caso del langostino estamos llegando a las 40 mil toneladas, una cifra realmente esperada por muy pocos a la luz de la pobre experiencia del año 2005. Pero creo que en ambos casos esto es el fruto de haber tomado las medidas adecuadas en el momento en que se produjeron las crisis, o sea las vedas y las imposiciones al tomarlas generaron un panorama que después fructificó con estas capturas que han sido muy buenas. Con respecto a la merluza yo creo que estamos en niveles similares a los del último año, pero creo que se han incrementado los precios por lo cual es muy probable que las cifras de exportaciones este año sean superiores a las del año pasado.
Desde el punto de vista de conflictos gremiales, este año se han tenido los conflictos típicos de salida de los buques, tanto en la temporada de calamar como en el temporada de langostino, y mediante la firma de actas se ha llegado a un nivel de acuerdos con los gremios que espero se mantengan en el tiempo, ya que es fundamental para que la pesca pueda tener un desarrollo previsible y que las empresas puedan planificar tanto sus inversiones como su explotación en base a costos ya preestablecidos.
– Se han firmado actas acuerdos, pero todavía no se han firmado los convenios colectivos.
– Nosotros estamos en procesos de paritarias con los gremios que ya llevan bastante tiempo y pensamos que es muy probable que en el corto plazo se firmen convenios con los gremios.
– Es un discurso recurrente que la pesca se debe reconvertir hacia una actividad que incorpore mayor valor agregado a los productos y disminuir el esfuerzo pesquero y la actividad meramente extractiva. ¿Cree que el sector empresario acompaña esta política?
– Yo creo que el sector en gran medida la acompaña. Lo que me parece es que aquí hay un papel fundamental de parte de la autoridad de aplicación, porque el sector lo que hace es acompañar la política pesquera que fija el gobierno. En el caso particular del gobierno, tendría que ser el primer impulsor de las actividades que puedan generar mayor valor agregado a la producción porque todos somos concientes que el caladero está en su límite máximo de extracción, no es que vamos a poder lograr un incremento de la industria pesquera en base a un incremento de las capturas. Yo creo que eso es una equivocación, lo que hay que lograr es un aumento de la actividad de la industria pesquera en base a la incorporación de un mayor valor agregado al producto.
– Para ello es necesario un aumento importante del nivel de inversiones.
– Correctísimo, entonces no todos los productos son iguales o sea no todas las especies son iguales para agregarles valor, hay especies que capturadas en su estado natural, como es el langostino, tienen mayor valor que procesadas. Hay otras que por el contrario van a tener mayor valor procesadas que en su estado natural y por último queda el proceso industrial que ya es la fabricación de productos finales o de por ejemplo alimentos, productos de venta en góndola, que sería una etapa a la que deberíamos aspirar como industria pesquera aún a sabiendas de que los comparadores, que son los principales países desarrollados del mundo, son flexibles para importar commodities pero que son muy duros para dejar ingresar productos finales basados en políticas proteccionistas para sus industrias. Pero, igual creo que la política debe pasar por ese lugar o sea por tratar de incorporar mayor valor a la producción y no por aumentar la captura. Ahora tenemos que tener mucho cuidado en no generar proyectos que no sean rentables porque por ejemplo se puede decir yo voy a generar trabajo en tierra o lo importante es generar trabajo en tierra.
Yo creo que lo que hay que generar es ocupación genuina, que no nos genere después problemas porque esa actividad no es rentable, es una solución del momento para atender a la necesidad, sino que esas soluciones deberían ser durables en el mediano y largo plazo porque después, por ejemplo, se quedan sin materia prima y toda la gente sale a la calle y arma unos líos bárbaros.
– La actividad pesquera en general está sospechada de emplear trabajo en negro, con un alto nivel de informalidad y hasta trabajo infantil ¿Existen diferencias entre la industria pesquera patagónica con relación a las marplatenses en este tema?
– Nosotros creemos que como en todo el resto de las actividades en la Argentina lo que se debería es aplicar la ley, yo creo que tanto el trabajo, la regulación del trabajo, como todas las demás circunstancias mencionadas están reguladas por la ley y hay autoridades de aplicación las cuales deberían hacer cumplir esas disposiciones, de la misma manera mencionemos la ley federal de pesca que hace ocho años que está promulgada por el Poder Ejecutivo y hasta el momento no se han otorgado las cuotas individuales de captura transferibles que ella prevé.
– ¿A su juicio cuál cree que es la razón de este incumplimiento?
– Contestar por qué yo no puedo decirlo, realmente ya no es este gobierno sino que después del gobierno de Menem, de De la Rúa, de Duhalde y después de este gobierno las cuotas todavía no han sido otorgadas. Nosotros creemos fundamental el otorgamiento de la cuotas, principalmente por la preservación del recurso, que está probado en todo el mundo que el sistema de cuotas transferibles de captura es el menos malo de todos los demás. No digo que sea perfecto, no digo que no tenga que ser vigilado, no digo que no tenga que tener un buen sistema de control, en absoluto, pero sí sostengo que es un marco legal al cual todo el mundo que quiere ingresar a la industria pesquera pueda saber a que atenerse y que no tenga que esperar una resolución dictada por el funcionario de turno que puede modificar totalmente las condiciones y toda su ecuación económica en la explotación.
– ¿Usted cree que son cuotificables todas las especies?
– La ley dice que son cuotificables todas las especies. Ahora por lo que yo he visto en las actas del Consejo Federal Pesquero aparentemente no cuotificarían las especies que se denominan anuales como el langostino y el calamar. Pero para el resto me parece que es fundamental, y una prueba concreta la tenemos con la merluza negra que se ha cupificado en base a los parámetros de la ley federal de pesca y funciona perfectamente bien, hay un control estricto. Por lo tanto sería muy conveniente que se extienda al resto de las especies. Cada uno va a saber qué puede pescar, qué no puede pescar, cómo programarse en el año y no va a tener sorpresas que es lo más importante, que no tenga una sorpresa que le genere una pérdida o una paralización de su actividad.
– El sector pesquero sufrió a principios de este año la suspensión de los reintegros, por otra parte los reembolsos a las exportaciones por puertos patagónicos están próximos a desaparecer, salvo que avancen algunas de las iniciativas legislativas que los prorroguen ¿Cuál es su posición sobre estos temas?
– Son dos cosas diferentes. En el caso de los reintegros es una devolución de impuestos y los reembolsos son una compensación de mayores costos. En el caso de los reintegros todo el mundo devuelve los impuestos, ningún país exporta los impuestos por lo tanto es obvio que no se puede exportar impuestos por lo tanto el gobierno los tiene que devolver. En el caso de los reembolsos por puertos patagónicos fue establecido como una compensación a los mayores costos que tienen las empresas que se desarrollan en la Patagonia y que son perfectamente probados y que siguen existiendo, por ejemplo la diferencia en los costos de los fletes que existen entre un barco que viene a tomar carga a Buenos Aires o a Mar del Plata y el que viene a tomar cargar a Madryn, a Puerto Deseado o a Ushuaia. También tenemos diferencias en el precio del combustible y por supuesto los costos laborales son superiores por las zonas desfavorables en la Patagonia. Tenemos también deficiencias de provisión de servicios que no tienen la misma fluidez que tienen en el norte. Así que a mi me parecería que el reembolso por puerto patagónico cubrió una necesidad que tenía en ese momento la Patagonia y que lamentablemente en muchos casos se sigue manteniendo como son estas diferencias que estamos mencionando.
– Como presidente de una empresa que se dedica al surimi, ¿Cuál es su opinión respecto a la percepción generalizada que existe en contra de los surimeros?
– Creo que se basa en un desconocimiento de lo que es el surimi, porque la mayoría de la gente interpreta que el surimi es una pasta de pescado producto de meter un pescado y molerlo dentro de un mortero, esto sería la apreciación que mucha gente tiene de ello. Es todo lo contrario, el surimi es un proceso que tiene 18 pasos industriales desde que se captura el pescado hasta que termina siendo una pasta de pescado incolora, inodora e insípida con la cual se fabrican productos similares a los más caros productos pesqueros.
– ¿Con qué especies se hace el surimi?
– Principalmente con polaca y alternativamente con merluza de cola. La polaca es la que mejores condiciones reúne para el surimi por la textura de su carne. Cuando no hay polaca alternativamente se puede hacer con merluza de cola pero el surimi ya es de inferior calidad. El surimi de mayor calidad es el de polaca que es similar al abadejo de Alaska. Como te decía, tiene 18 procesos el surimi desde que es capturado y pescado, es lavado, es clasificado, eviscerado, fileteado, tiene tanques de lavado, tanques de saturación, tienen mezcladoras, tienen centrífugas, tienen mezcladoras con diferentes velocidades para lograr una separación total de las grasas o sea la pasta final es una pasta muy, muy saludable con la cual se fabrican símil centolla, símil langostino, símil salmón. Acá en la Argentina lamentablemente lo único que hay es el Kani Kama, que es símil pata de centolla, pero en otros lugares del mundo hay langostinos, hay salmón, hay angulas como en España, se llaman gulas porque son tan idénticas que los productores de angulas no les dejaron poner angulas en el producto, sino que se llaman gulas pero es idéntico, idéntico. En Japón, que es el país más desarrollado con el surimi, se hacen ya embutidos como jamón, salames, productos de snack.
– ¿Cuáles son los destinos de exportación del surimi argentino?
– Bueno, al principio porque también es bueno decir que cuando nosotros desarrollamos el surimi primero fuimos a una zona que era inexplorada por la flota argentina, que era el extremo sur de la Zona Económica Argentina, en Ushuaia no había barcos, fuimos nosotros y atrás nuestro vinieron otros, en buena hora. Hoy hay 10 buques operando desde Ushuaia, el surimero nuestro, dos congeladores nuestros, el Centurión, los dos palangreros de American Seafood, un vieirero de Glaciar Pesquera, el San Arawa, el Coalsa y el Beagle. Quiere decir que extendimos la frontera pesquera argentina y empezamos a explotar estas especies que no eran explotadas por la flota argentina en aquel momento. Nosotros empezamos en 1988 e incorporamos a la Argentina al reducido núcleo de países que producen surimi, porque no lo producen todos los países del mundo y con respecto al aprovechamiento del pescado tenemos que partir de la base que estas dos especies estaban subexplotadas en la Argentina. En el caso de la polaca no hay ninguna opción o se hace surimi o se vende H&G porque tiene problemas parasitarios. Pero en el caso de la merluza de cola es la gran discusión, porque ahora las empresas argentinas que no tienen el mismo acceso que tenían antes a la merluza hubbsi, cuando nosotros empezamos la flota argentina operaba del 47 para el norte y fundamentalmente sobre merluza hubbsi, ahora se ha extendido la frontera, los barcos bajan y pescan merluza de cola. En el caso del surimi compite perfectamente bien, en lo que respecta al aprovechamiento de pescado, con los filetes que se hacen de la merluza de cola. En el caso particular de los filetes de merluza de cola que se hacen sin espinas y desgrasados, el aprovechamiento es idéntico al del surimi y en algunos casos el surimi es, de acuerdo al estado del pescado, mejor porque el surimi aprovecha todo; si se hace un filet tiene desperdicio. Los barcos tienen todos fábrica de harina así que no se tira nada al agua, es un aprovechamiento del 100 por ciento del producto.
– El cuidado del ambiente es también un aspecto que se debería tener cada vez más en cuenta en cada explotación.
– Claro, y aparte nosotros cumplimos una misión fundamental desde el punto de vista geopolítico, porque luego de la guerra de Malvinas esta zona fue una zona de conflicto permanente entre Gran Bretaña y Argentina y los barcos nuestros fueron una manifestación de soberanía en ese mar, con bandera argentina y viniendo las patrullas a decirnos si estábamos adentro o afuera, con el paso de aviones.
– Ya que hablamos de Malvinas, días atrás el Senado dio media sanción a un proyecto modificatorio de la ley de Pesca que prevé sanciones para aquellas empresas que pesquen dentro de nuestra ZEE sin autorización dada por el gobierno argentino. ¿Cuál es la posición de la Cámara que usted preside al respecto?
– Nos parece correcto y respetamos todas las leyes que vote el Parlamento argentino y la política exterior argentina. La política exterior argentina es no permitir que los buques pesquen simultáneamente en Malvinas y en Argentina y nosotros la aceptamos y la vamos a acatar como todo lo que decida en gobierno argentino en materia pesquera y exterior.
– Usted preside una de las cámaras históricas del sector pesquero, como es CAPECA. ¿Cómo está la cámara actualmente?
– La cámara evidentemente ha sufrido desmembramientos sucesivos desde su original composición. CAPECA llegó a reunir 58 empresas y a todos los buques congeladores del país, independientemente de las especies que se capturaban, ahí estaban tanto arrastreros, langostineros, tangoneros, poteros y surimeros. A partir de la formación de diferentes cámaras sectoriales, como CAPIP primero, después CALaPa de langostino, CAPA de poteros, se produjo una reducción muy importante de empresas que quedan en CAPECA. En este momento en CAPECA quedan 7 empresas y estamos detrás de un objetivo que sería recomponer CAPECA o reformular CAPECA invitando a empresas y a cámaras para que volvamos a conformar un núcleo empresarial único en el cual tengamos la discusión interna necesaria como para formar una posición y después discutirla desde un punto único y no desde diferentes cámaras que entendemos no favorecen los mejores intereses del sector empresario y no favorecen tampoco a la política pesquera argentina. Entonces creemos sí que la reformulación de CAPECA con la incorporación de empresas que se hayan ido, o de cámaras que se hayan ido, va a contribuir decisivamente a una mejora del sector empresarial, de los intereses del sector empresarial y también de la política pesquera argentina.
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