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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 17 de julio de 2006 .
 
MARIO ORDIALES. PRESIDENTE DE HARENGUS SA

“Es mejor lo que tenemos que lo que teníamos”

Fácilmente identificable en cualquier evento relacionado con la pesca por la naturalidad con que cierra sus camisas con un clásico moño, Ordiales es considerado uno de los pensadores de la pesca argentina. Si bien su tonada española resulta indisimulable, no titubea en autodefinirse argentino, tanto en su rol de empresario como de ciudadano, y desde ese lugar habla de que las Malvinas nos fueron arrebatadas y que las últimas medidas impulsadas por los ingleses son inadmisibles.

– Usted presidía la CAPIP cuando se firmó el nuevo Acuerdo del Golfo San Jorge, a seis meses de aquello ¿Cómo analiza su funcionamiento?

– El nuevo Convenio del Golfo no es perfecto, es absolutamente mejorable y perfectible pero es un punto de comienzo y es mejor que lo que teníamos antes, antes teníamos las relaciones rotas y el Convenio inexistente. Lo que tenemos ahora es, sin duda alguna, una situación mejor pero también es una situación mejorable. Creo que precisamente este año las capturas que se van a hacer en la provincia de Santa Cruz, en Nación y seguramente en la provincia de Chubut van a dar unos porcentajes muy distintos a los que sirvieron de base para hacer el actual Convenio del Golfo. Y desde siempre se me hace evidente la enorme interrelación que hay en todo el ecosistema que forma el langostino con el Golfo de San Jorge. Es decir que la evaluación de las capturas solamente no es el único dato a tener en cuenta para definir un 60 por ciento en Santa cruz y un 40 por ciento en Chubut. Eso está muy relacionado con el tiempo que se pesca en Chubut, el tiempo que se pesca en Santa Cruz, la apertura en aguas de la Nación y con otras muchas cosas. Así que espero que el Convenio se siga trabajando y se siga tratando de mejorar, pero insisto es mejor lo que tenemos que lo que teníamos.
Para mejorar la marcha del Acuerdo del Golfo creo que ambas provincias deberían trabajar en la armonización y unificación de las legislaciones provinciales para evitar asimetrías como las que surgen, por ejemplo, Chubut tiene una ley de emergencia pesquera que le impide otorgar nuevos permisos, mientras que Santa Cruz tiene esa posibilidad y esa libertad porque no tiene una legislación similar.

– Durante el presente año se percibe una buena temporada en cuanto a la disponibilidad de los principales recursos pesqueros. La merluza muestra signos de recuperación, la zafra del calamar ha sido muy buena y el langostino está mucho mejor que el año pasado. Sin embargo, no se percibe en las empresas decisiones de nuevas inversiones, ni la puesta en marcha de nuevos proyectos, por el contrario algunas plantas han reducido el número de personal, se han trasladado fuera de la Patagonia u otras han cerrado.

– Creo que con claridad se debe a la inseguridad jurídica, a la falta de un marco transparente, a la falta de reglas de juego claras en el marco legal que regula la actividad pesquera. La desconfianza de las empresas en cuanto a inversiones a medio y largo plazo es total y además está totalmente justificada, eso es evidente y se refleja en el comportamiento empresario, además muy exigido desde el año 2005 también desde el punto de vista gremial. Es decir, las empresas en este momento están muy jaqueadas tanto desde el punto de vista gremial como por la inseguridad jurídica que reina en la actividad. Así que no es de sorprender que no haya inversiones en el sector pesquero y que haya retracción.

– ¿Entiende usted que la aplicación plena de la demorada Ley Federal de Pesca, destrabaría esta situación?

– Sería absolutamente decisivo en cuanto a la pesca de la merluza principalmente, que es la pesca más importante que tiene nuestro país. Por supuesto, esa cuotificación, ese cumplimiento de la ley federal pesquera si no va acompañado de otras medidas similares en las provincias, sino en Nación tendríamos mayor seguridad pesquera y en las provincias seguiríamos teniendo la precariedad de los permisos anuales y por lo tanto vuelvo a decir lo que hace mucho tiempo vengo diciendo, permisos precarios y anuales no producen inversiones ni empleo fijo.

– Como presidente de Harengus, ¿Cuáles son los proyectos que tiene la empresa y cuáles son sus planes a futuro, y en que situación se encuentran los emprendimientos que tienen en Chubut y en Santa Cruz?

– Para una empresa como Harengus con once barcos que, debido a la falta de reglamentación del sistema de cuotas en cuanto a la merluza, fue reconvirtiéndose y dejó una presencia más grande que tenía en el sector merlucero, porque era imposible seguir manteniendo los cinco barcos que teníamos pescando merluza, nos fuimos girando al sector langostinero. Sin embargo, en el año 2005 coincidió una malaria biológica total en la pesca del langostino con el rompimiento del Acuerdo del Golfo, es decir coincidieron factores políticos y factores biológicos y también coincidieron para mayor dificultad unos factores sindicales que nos tuvieron más de 75 días paralizados por huelgas de los sindicatos marítimos y del STIA, que todo al mundo conoce, así que en el año 2005 nuestra empresa sufrió unas pérdidas muy importantes, de varios millones de dólares. Para resarcirnos de las mismas y poder mantener el empleo tuvimos que vender uno de los barcos merluceros grandes que teníamos e incluso tuvimos que hacer aportes los socios para poder mantener el nivel de empleo de la empresa, que sigue invariable, no se hizo ningún tipo de despidos. Este año se está presentando mucho mejor, básicamente por la mejora de los factores biológicos a que me refería, es decir la pesca del langostino y la recuperación del Acuerdo del Golfo, al menos parcial. La situación es completamente distinta y estamos abocados a la sustitución de los barcos mas viejos. En el corto plazo sustituiremos uno o dos barcos por otros nuevos y a plazo mediano y largo tenemos un plan de reconversión de prácticamente la totalidad de la flota por unidades más modernas y más adaptadas a las realidades de las pesquerías argentinas.

– Harengus participa con el organismo técnico científico nacional en el desarrollo de un arte selectivo de pesca, el Hargril y tiene además una estación de piscicultura en Santa Cruz ¿Por qué impulsan y participan de este tipo de proyectos?

– Sí, además de lo señalado, somos la única pesquera industrial patagónica que tiene conservas, que es un sector que nos está funcionando muy bien. Tenemos presencia en toda la Argentina y recientemente hemos empezado las exportaciones a Uruguay y Brasil. En cuanto al trabajo con sistemas selectivos para que en la pesca de langostino se permita el escape de la merluza, es una deuda que todos los que pescamos langostino tenemos con el ecosistema en que debemos realizar las operaciones. Funcionó bastante bien aunque seguimos perfeccionándolo en cooperación con los organismos oficiales. La piscicultura es un proceso mucho más lento pero está funcionando bien. Es decir, nosotros criamos alevinos de trucha que se siembran en las lagunas de la meseta interna de Santa Cruz, en las lagunas que tienen determinadas características que hacen posible que las truchas a partir de ser sembradas en estas lagunas, tengan un crecimiento completamente natural y salvaje y el trabajo nuestro y de los que trabajan con nosotros sería simplemente cada año de recoger las truchas y procesarlas, ya hemos conseguido cosechas de 300 toneladas y espero que en el año 2007 tengamos de 400 a 450 toneladas de truchas, absolutamente ecológicas y salvajes.

– ¿Cómo cree que debería darse la relación o que tipo de participación deberían tener las cámaras empresarias o las empresas individualmente con las autoridades responsables del manejo de la pesca?

– El gobierno indudablemente debe manejar y debe disponer las normas y las reglas. Lo que deben aspirar las cámaras es a ser escuchadas para que las normas y las reglas tengan mayor información de la que tendrían si se hicieran simplemente en los despachos de los funcionarios. Pero a mi no me cabe duda de que el que tiene que legislar y manejar es el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, pero debe ser con absoluta claridad y transparencia, circunstancias que no se están dando en la actualidad y desde hace muchos años, de modo que queda librada a la interpretación de los distintos funcionarios de turno demasiadas cláusulas, demasiados reglamentos, que tienen distintas posibles lecturas lo que le quitan claridad, transparencia y dan paso a una discrecionalidad que francamente no contribuye al desarrollo de la actividad pesquera con armonía y en igualdad de oportunidades para todos.

– ¿Teniendo en cuenta su larga experiencia en el sector, percibe avances en este sentido y una mayor conciencia de la necesidad de tener un sector más ordenado y con mayor transparencia?

– Conciencia existe, lo que pasa es que no se dan los pasos políticos o las decisiones no se toman. Uno por uno, funcionarios y empresarios están todos de acuerdo con que tiene que haber transparencia, con que tiene que haber previsibilidad, con que tiene claridad, pero el sistema no es ese. Hay que preguntarse por qué ocurre eso. Es lo mismo que, si se hace una encuesta con los ciudadanos sobre quien quiere ir a la guerra y seguramente es que no en el 99 por ciento. Sin embargo, las guerras existen. Algo así pasa con los reglamentos y las legislaciones de la pesca en Argentina.

– Usted recientemente regresó de un viaje a Europa, ¿Que visión se tiene allí sobre nuestros recursos pesqueros?

– Son físicamente muy atractivos pero legalmente las reservas son totales. Es decir hay una inquietud terrible en las empresas extranjeras que les gustaría invertir pero que ante la carencia de un marco legal de seguridad de medio y largo plazo son muy pocas las que se deciden a hacerlo y las que se deciden suelen decidirse porque tienen sobrantes en su flota, es decir tienen barcos sin caladeros para pescar porque perdieron permisos en otros sitios, antes de desguazarlos, antes de venderlos o antes de destruirlos prefieren tomar opción por la aventura de la pesca en otros países.

– ¿Cuál es su posición personal con relación a las nuevas medidas en materia pesquera que tomó la administración colonial en Malvinas?

– De total y absoluto rechazo. Creo que fui de los primeros en denunciar que si bien las Malvinas nos fueron arrebatadas en 1833, el mar de las Islas Malvinas nos fue arrebatado en el año 1983 cuando terminó la guerra, sufrimos el robo de una zona de pesca que siempre había estado abierta y habíamos tenido a nuestra disposición. Que ahora Malvinas haya establecido un sistema de cuotas que de hecho implica ceder la propiedad del pescado que haya dentro de la zona de exclusión unilateralmente establecida por ellos y cederlos por 25 años es de una gravedad extrema y por supuesto que veo una gran diferencia entre unos permisos provisionales y anuales que se podían llegar a entender mientras se resuelve la cuestión de fondo de las Islas Malvinas, bueno ahora ya se le ha puesto un límite de 25 años que por supuesto agrava la situación terriblemente y no se puede estar de acuerdo con eso.

– En el caso de empresas que tengan permisos de pesca en la Argentina continental y que también hayan accedido a licencias de Malvinas, ¿Cree usted que debería exigírseles que optaran o cuál debería ser el camino a seguir?

– Creo que aquí entraría la seguridad jurídica, aunque nos cueste digerirlo. Es decir, entiendo que a partir de ahora, de una legislación clara que lo impida, las empresas que tengan licencias, directa o indirectamente, en las Islas Malvinas deben entender que las mismas no serían compatibles con desarrollar la misma actividad en la Argentina. Más aún ahora que estamos hablando de licencias para 25 años. Pero las empresas que desde hace tiempo vienen actuando año a año, porque las licencias eran anuales, sí deben ser advertidas con claridad, con una legislación apropiada de que eso no va a ser aceptado por Argentina para que todo el mundo sepa en que campo hay que moverse.

 

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