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Información pesquera y portuaria
Fecha de publicación: 12 de junio de 2006 .
 
PINO QUERCIA. TITULAR DE PESQUERA MAR DEL CHUBUT

“Necesitamos soluciones para las empresas más chicas”

(Comodoro Rivadavia) La fría mañana parece recrudecer sobre la zona de muelles, inserta en un mar tan nítidamente azul como las sensaciones de desazón e incertidumbre que suelen rodear a la actividad pesquera aquí. Es lunes 5 de junio y el hombre que habla por celular no está con el mejor ánimo, mientras el cronista, metros más allá, espera iniciar la charla para intentar tomar el pulso, una vez más, a la situación de uno de los referentes del empresariado PyME pesquero de esta ciudad. Los barcos, al parecer, se siguen retirando de este puerto por falta de cupos de captura de merluza para trabajar en forma sostenida durante el año. Esas son las novedades, anticipa José Luis “Pino” Quercia, propietario de la empresa fresquera “Mar del Chubut”.

– ¿Es así de simple, los barcos se siguen yendo de Comodoro por la falta de cupo suficiente?

– Y sí, no queda otra alternativa. Ahora a las dos de la tarde se va “El Santos”, estuve tratando de retenerlo para que no se vaya, porque después es difícil volver atrás. Pero bueno, no queda más cupo, hace dos meses que no trabaja y no hay otra alternativa. El primero de julio recién podremos salir a pescar otra vez, con el cupo del tercer trimestre, que irá a ser de dos viajes por mes y así no se puede mantener una estructura de barco ni de planta. En Mar del Plata trabajan pescando costa, pero acá, con merluza no nos queda otra alternativa, desgraciadamente para mí.

“El Santos” y el “Rumbo Esperanza” son dos buques que aún trabajaban abasteciendo a la planta procesadora de Quercia, que ocupa en total a unas 180 personas entre personal en tierra y embarcado. En ambos el empresario tiene una participación societaria, pero la ecuación económica hace casi imposible retener a esas naves operando en esta región: “El Rumbo tampoco tiene cupo y estamos haciendo algunas reparaciones, estoy tratando de retenerlo pero es muy difícil, casi seguro que se irá”, vaticina con más resignación que bronca. “El año pasado tenía tres permisos, el ´Santa María´ también se quedó sin cupo y se fue, si acá no es negocio tener un barco”.

– Si la planta queda sin barco para abastecerle de materia prima, ¿cómo continúa la actividad?

– En términos prácticos no creo que pueda continuar. Tengo 150 personas en planta de procesamiento y si se me van los barcos, quién me va a abastecer la planta. Provincia está tratando de conseguir cupo adicional para mis barcos, soy el más complicado pero no hay posibilidades porque Nación no le cede más porcentaje de captura. Es tremendo lo que está pasando, nadie tiene en consideración que acá en el golfo San Jorge se pesca merluza y, cuando hay, langostino. No hay otras opciones, por lo que si me quedo sin barco, me quedo sin trabajo. En este momento estoy pagando garantía horaria a los operarios de planta y los amigos de otras empresas me ceden algo para hacer un fasón, pero no es significativo, ya que son dos horas de trabajo por día, en los últimos 15 días habré trabajado 10 horas.

Una alternativa, piensa luego el empresario, podría ser el cumplimiento de la ley que otorga permisos para la captura de calamar, que prevé que un porcentaje se procese en tierra. Esto le posibilitaría a ésta y otras plantas con problemas similares subsanar parte del desabastecimiento de materia prima. “La realidad es que nunca nadie descargó calamar para procesar en tierra en la provincia”, añade Quercia.
En efecto, la normativa fijada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos establece que entre un 10 y 20 por ciento de las capturas de calamar sea reprocesado en tierra, a los fines de garantizar la generación de empleo a partir de los recursos pesqueros del Mar Argentino. También se establece un porcentaje mínimo de tripulación argentina en los buques habilitados para ese recurso, que llegan cada año desde países asiáticos y trabajan intensamente entre febrero y agosto de cada año, en muchos casos trasbordando sus cargas hacia buques mercantes que llevan el producto hacia los mercados en los que serán colocados.
Precisamente el senador Marcelo Guinle elaboró días atrás un pedido de informes para verificar si está cumpliendo esa exigencia legal por parte de la SAGPyA.

Crisis cíclica

Mientras se piensa en alternativas, la subsistencia cotidiana ha sido un problema para las empresas pesqueras regionales en los últimos años, a partir de la insuficiencia de los cupos de captura de merluza, reiterándose los pedidos cada año.

– ¿El problema es porque se agotó el cupo del primer y segundo trimestre del año?

– Sí, en realidad en el primer trimestre ya consumimos el segundo trimestre también, incluso nos aplicaron una multa de 15 días de parada por haber excedido en la pesca unas 40 toneladas.

– ¿Hay otros barcos en la misma situación, que estén evaluando irse?

– ¿Qué barcos, si ya no queda ninguno? Prácticamente los únicos que quedan son los de Barillari, que tiene cupo propio. Algunos funcionarios nos decían por qué no regulamos el cupo, ir pescando de a poco. Yo no puedo regular a un barco mandando a pescar dos veces por mes, serían cuatro viajes por mes con los dos barcos, lo que me significaría trabajo en la planta por 8 ó 10 días, ¿qué voy a hacer? Por eso se me van a Mar del Plata, porque allá pueden trabajar variado. Acá Nación debiera comprender de una vez por todas que no hay alternativas, o pescamos lo que tenemos que es merluza, o no podemos hacer nada.

– ¿No hubo respuesta al informe elevado desde el Consejo Municipal Pesquero ante Nación?

– Sí, lo conozco al informe porque estuvimos trabajando en conjunto para elaborarlo, hemos rechazado lo que decía Nación que decía que se pescó más de la cuenta. Estaban contabilizando barcos que no operan acá y tomaban sus capturas como parte del cupo asignado a la provincia, pero no es así. No nos han respondido, nuestro estudio estuvo muy bien hecho y fundamentado técnicamente, se puede comprobar cuando ellos quieran.

El mencionado informe daba cuenta de que el cupo asignado a Chubut es inferior a 69.800 toneladas, contra 116.893 toneladas que el subsecretario de Pesca de Nación, Gerardo Nieto aseguraba que se habían otorgado a esta provincia. En las casi 47 mil toneladas de diferencia estaba incluido el tonelaje de barcos que ya no operan en la provincia o que lo hacían sólo circunstancialmente, concentrando la mayor parte de su actividad en la provincia de Santa Cruz. Pese a la fundamentación presentada y el reclamo canalizado a través del intendente de esta ciudad, Nación no ha respondido a este planteo.

– El panorama aparece cada año como muy crítico, ¿cómo se sigue en la actividad?

– No, no hay respuesta, a nivel nacional no hay una solución para que las plantas chicas puedan seguir subsistiendo, al menos es lo que yo veo. Conozco a la gente que está en Nación, no se ha portado mal conmigo pero el tema es que en estos momentos no pueden o no tienen más para dar y los perjudicados somos nosotros.

– ¿Hay otras perspectivas para la actividad? Usted estuvo en Bruselas participando de una de las ferias internacionales pesqueras más importantes del mundo, ¿hay objetivos a los que se podría propender, más allá de que no están resueltas aquí cuestiones básicas como el abastecimiento de materia prima a las plantas?

– Sí, fue una experiencia importante, es la primera vez que participo de una feria, es bueno conocer cosas distintas. Pasa que en Europa se manejan cosas distintas, se utilizan muchas máquinas para la producción, trabajan con máquina y poca gente que verdaderamente trabaja mucho. Acá tenemos mucho y no cuidamos, entonces es perjudicial para la industria. Por eso los europeos hacen máquinas, porque a ellos les da otro resultado, tienen mucho valor agregado y sale el producto directamente para góndola y así hacen la diferencia.

– ¿Acá se podría aspirar a un desarrollo similar en el futuro?

– Sí, hay muchas alternativas, hay empresas que elaboran producto con mucho valor agregado, acá también se podría hacer, pero la industria viene desde los años 97-98 en adelante en una situación terrible, que se ha acentuado en los últimos dos años. Hay empresas que pueden tener la alternativa de invertir y lograr un producto de mayor valor agregado, pero acá en Comodoro no tenemos muchas posibilidades. Reitero, sólo contamos con merluza y langostino.

– ¿Y la participación reciente en el intercambio con Puerto Chacabuco, durante el último fin de semana?

– Nosotros, por el sector de pesca, fuimos Barillari, a través de su gerente Oscar Mazzeo y yo nada más. Quisimos hacer algún contacto o intercambio con lo de ellos, que es el salmón, pero no tuve mucho contacto con gente como para un intercambio concreto, fue una hora complicada por lo que no pude ver muchas plantas. Pero fue una buena experiencia, ellos tienen el tema del salmón que es muy positivo, pero nosotros estamos afrontando inconvenientes más urgentes...

En definitiva, la situación sigue siendo compleja para las empresas más chicas de la actividad pesquera regional. El primero de julio es la fecha para el inicio del tercer trimestre del año, pero para entonces es posible que ya no haya barcos para salir a pescar.

 

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