| DANIEL BERTUCHE, JEFE DEL PROYECTO LANGOSTINO EN EL INIDEP |
Certezas en la pesquería de langostino
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(Mar del Plata)
Es rara la pesquería del langostino. A diferencia de los camarones tropicales, su ciclo de vida se desarrolla en aguas frías y a mucha profundidad. Para relevar sus comportamientos y así brindar mayores herramientas a la flota que opera sobre el recurso hay todo un grupo de investigadores en el INIDEP. Daniel Bertuche es el jefe del Proyecto y el encargado de hacer un repaso de la actualidad del marisco.
– Las últimas cifras de desembarques de langostinos alcanzan las 8 mil toneladas. Casi un 50 por ciento más que lo capturado el año pasado. ¿Es un número que lo sorprende?
– No, no me sorprende este nivel de capturas. Era lo que se esperaba, una recuperación significativa de lo que había mostrado la pesquería en el 2005. Lo habíamos anticipado a fines del año pasado, con la última campaña de investigación, de que existía una gran posibilidad de ver una recuperación en la biomasa disponible para ser pescada. Es evidente que será muy difícil que puedan repetirse los mejores años de la pesquería, pero si puede esperarse un nivel de desembarco sensiblemente mejor que el del año pasado, cuando también anticipamos que sería de muy bajo nivel de capturas.
– ¿Hasta cuándo cree que la flota mantendrá su operatividad?
– La prolongación de la actividad de la flota tangonera depende exclusivamente de la velocidad de cosecha, que depende del esfuerzo pesquero total aplicado. Si es lenta, el langostino tiene tiempo de crecer y aumentar de tamaño y de peso, y por lo tanto de valor. Hasta ahora la temporada se desarrolla con cierta normalidad. Puede hacerse notar que la restricción del esfuerzo pesquero se puede hacer de muchas maneras, no sólo impidiendo la presencia de más barcos. Puede haber muchos buques, pero si hay rotación y alternancia de mareas, restricción de pesca en determinadas zonas, también se logra una disminución del esfuerzo total aplicado. La decisión es de las autoridades políticas.
– ¿Estamos cerca del techo de las capturas o todavía existe alguna incertidumbre en lo que resta de la temporada?
– Saber si en aguas de jurisdicción nacional se verifica la presencia de concentraciones de langostinos es el dato clave. Algunos indicios encontramos durante la campaña pasada. Si esto se confirmara, los pronósticos para la temporada en curso serían mucho más positivos. En toda el área de distribución de la pesquería se debería priorizar la sustentabilidad que permita a los ejemplares adultos iniciar el proceso reproductivo cuyo frutos podrán ser pescados en el 2008.
La situación en aguas nacionales es lo único que queda por resolver de esta temporada en desarrollo, porque el conocimiento del recurso es lo suficientemente completo para que exista un plan de manejo fundamentado. A lo largo de todos estos años que investigamos la pesquería de langostino hemos adquirido un conocimiento sobre el recurso y el medio ambiente en el que se distribuye que permite una aceptable predicción de todos sus movimientos, tanto sus picos como la declinación de la población. La crisis del 2005 fue anticipada en el 2003 y confirmada en el 2004.
– En todos estos años ligado a la pesquería, ¿cuál fue el descubrimiento más importante que han hecho sobre el recurso?
– Son muchos, pero creo que el más impactante fue comprobar la fuerte migración que tiene el langostino en toda el área de distribución. Se mueve muy velozmente, más de lo que esperábamos y puede cambiar de jurisdicción muy rápidamente.
– ¿Por qué es tan veloz?
– Creemos que esa cualidad tiene una relación estrecha con el acceso al alimento. Cuando hay una mayor abundancia de langostino las concentraciones se mueven mucho más rápidamente que cuando la población disminuye. Cuando hay mucho, el langostino se mueve rápido para conseguir más alimento. Cuando eso sucede la flota casi que “corre” detrás del langostino. En cambio en los años en los que la población disminuye, el alimento alcanza para todos y no se mueven tan rápido. La buena conservación del estado de los fondos en los que habita el recurso es fundamental. Es por eso que en todas las campañas se analiza y evalúa el estado de los fondos. El año pasado se notó una mejora a partir de la disminución de la actividad de la flota.
– ¿Qué cree que pasará el año próximo?
– Eso se verá después de las campañas de este año (el Oca Balda partía al cierre de esta edición), aunque el panorama en principio pareciera no ser muy alentador. Tal vez se deberían tomar medidas más fuertes para controlar el esfuerzo pesquero en zonas donde se desarrolla el proceso reproductivo, porque si bien el ciclo se cumple durante varios meses, es más intenso en época estival y en ese momento, en determinadas zonas el recurso es sometido a presión pesquera.
– ¿A qué se refiere con medidas más fuertes?
– El Proyecto Langostino del INIDEP genera sugerencias de manejo a partir de las cuatro campañas de investigación que realiza en el año. En general sugerimos la fuerte protección de las concentraciones reproductivas en los momentos de bajo nivel de abundancia, que se corresponde con las crisis de la pesquería. Las administraciones provinciales tienen sus propias bases de información y toman sus decisiones, teniendo en cuenta no solo aspectos biológicos sino también socioeconómicos.
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23 años con el langostino
Daniel Bertuche es biólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires. Tras un paso breve profesional por Jujuy, llegó a Mar del Plata con la creación del INIDEP. Si bien en un principio fue convocado para trabajar en el área de peces con la Dra. Berta Cosseau, finalmente se integró al grupo de trabajo del Dr. Boschi. Tiempo después se abocó al langostino que era capturado por la flota artesanal de Bahía Blanca. Ya en el 1983 comenzó a trabajar en la pesquería de langostino en el Golfo San Jorge.
“La mayor satisfacción en todo este tiempo es comprobar que se pueden hacer aportes concretos para un mejor desarrollo de la pesquería. Esto es mucho más difícil que investigar para luego escribir en publicaciones científicas. Acá si te equivocas podes generar perjuicios incalculables para un sector que ha cobrado un protagonismo central dentro de la economía patagónica”, reveló el Jefe del Proyecto.
Este grupo de investigadores del INIDEP goza de un gran prestigio dentro de todos los actores que conforman la pesquería del langostino patagónico y ha sido un motor principal, desde la investigación científica para su creación, desarrollo, consolidación y mantenimiento tal como se la conoce en la actualidad.
“Estoy acompañado por un grupo de excelentes profesionales, todos pertenecientes al INIDEP, que trabajan con gran dedicación. Y son los que verdaderamente hacen los mejores aportes al conocimiento de la pesquería del langostino patagónico”, subraya Bertuche.
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La merluza no come langostino
Que la merluza se alimenta de langostino forma parte del folclore dentro de la pesquería. Al menos a ese nivel de discusión lo ubicó el licenciado Bertuche, aunque hace poco el garantía de un tangonero asegurara todo lo contrario.
“En ninguno de sus estadios vitales el langostino forma parte de la dieta de la merluza en forma significativa”, afirma convencido el Jefe del Proyecto. “Desde hace más de veinte años estamos buscando una relación trópica entre el langostino y la merluza y no hemos encontrado nunca nada. El doctor Bruno Prenski y la doctora Felisa Sánchez han investigado este tema durante años y actualmente la licenciada Paula Moriondo, integrante de nuestro Grupo de Investigación, se ha dedicado a estudiar la existencia de relaciones tróficas a nivel de estadios larvales entre distintos peces y langostino, sin encontrar resultados significativamente positivos”.
Según confió Bertuche, la confusión la origina el pequeño camarón patagónico que se confunde con cría de langostino. “Al encontrarlo en el contenido estomacal de merluza, se lo asocia incorrectamente”.
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