| MINISTRO LUIS NISCOVOLOS, DIRECTOR DE NEGOCIACIONES ECONÓMICAS MULTILATERALES |
“Nuestro país no concluirá acuerdos que resulten lesivos a sus intereses”
|
De Buenos Aires para PESCA Y PUERTOS
 |
Ministro Luis P. Niscovolos, Director de Negociaciones Económicas Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
|
P. – ¿En qué punto se hallan las negociaciones de la Ronda para el Desarrollo iniciada en Doha, Qatar, en el 2001, con vistas a la reunión ministerial de Hong Kong prevista para fines de este año?
L. N. – Restan pocos meses para la reunión de Hong Kong y aún queda un considerable trabajo por delante. No debe perderse de vista que en esta ronda –significativamente llamada “del Desarrollo”– la cuestión agrícola es de extrema importancia. Por esta razón, observamos con preocupación que no se hayan registrado en los últimos meses los avances esperados. Al mismo, se está planteando un nivel de ambición en otras áreas de negociación, especialmente bienes industriales y servicios, que estimamos excesivo.
Considero que todavía estamos a tiempo de lograr los consensos necesarios para encarar satisfactoriamente el último tramo de la ronda, sin embargo, va a ser necesario que los países desarrollados den señales claras de que quieren evitar un fracaso de las negociaciones. Para ello tienen que ofrecer algo muy significativo en agricultura.
P. – ¿Cuál es el posicionamiento de nuestro país en la negociación sobre bienes no agrícolas, y fundamentalmente en cuanto al sector pesquero?
L. N. – La Argentina está realizando un trabajo consistente a fin de asegurar las ventajas que podrían alcanzarse en las negociaciones comerciales multilaterales. Debemos insertarnos en la economía mundial y no huir de ella. Pero claro está que esa inserción debe ser en las condiciones apropiadas y no a cualquier costo. Nuestra economía, tanto en el sector agrícola como en el no agrícola, presenta un carácter heterogéneo, hay sectores consolidados en la exportación, otros sectores que están pidiendo pista para despegar en el mercado internacional y también están aquellos que todavía no pueden hacerlo si no se les garantiza un marco adecuado o un tiempo de adaptación. Todas estas realidades son tenidas en cuenta cuando definimos el interés nacional en la ronda de negociaciones.
En el caso particular de la pesca, consideramos que existen buenas perspectivas de apertura de mercados para nuestros productos, sin que esto signifique desproteger a la industria nacional. Es importante remarcar que por primera vez se está discutiendo a nivel multilateral la limitación de los cuantiosos subsidios que durante décadas han venido otorgando muchos países desarrollados. Tampoco deben pasarse por alto las posibilidades que pueden abrirse a partir de la remoción de distintas barreras no arancelarias que enfrentan nuestros productos de exportación. Se trata de cuestiones que por su propia naturaleza llevan años de negociación, y cuyos efectos no son inmediatos, pero que resultan clave para las perspectivas futuras de inserción en los mercados internacionales.
P. – En el marco de la OMC se vincula reiteradamente a las subvenciones a la pesca con la sobre explotación y la sustentabilidad de los caladeros, aspectos contemplados por la FAO y regulados por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. ¿Es parte de una estrategia para avanzar sobre la industria pesquera de los países en desarrollo? ¿Qué posición tiene la Argentina al respecto?
L. N. – El enfoque respecto a la pesca en la OMC es comercial. No se trata de manera alguna de superponerse con la labor que realizan otros organismos internacionales encargados de tratar los diversos aspectos de la compleja problemática del sector pesquero. Ahora bien, sería imposible intentar una perfecta separación del aspecto comercial de otros elementos que están vinculados por su propia naturaleza. Tomemos el caso de los subsidios: los cuantiosos programas de subsidios otorgados por países con grandes recursos producen una clara distorsión de la relación de costo-beneficio con la que trabajan las empresas; como consecuencia de esta situación existen hoy en el mundo enormes flotas que exceden ampliamente la cantidad de recursos pesqueros. Nuestra posición es que un adecuado disciplinamiento de los subsidios permitidos puede tener al mismo tiempo un efecto positivo desde el punto de vista de la sustentabilidad del recurso.
Pero, insisto, debe quedar claro que en estas negociaciones la prioridad está puesta en los efectos comerciales y es desde este punto de vista que deben considerarse los restantes aspectos. En este sentido, se trabaja en forma coordinada y consulta permanente con las otras áreas de la Cancillería que tienen responsabilidad directa en los distintos temas vinculados con la pesca.
P. – ¿Ha realizado el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto una evaluación sobre el impacto que podría sufrir la industria pesquera nacional en caso de aplicarse las fórmulas Suiza, la fórmula Suiza en la variante pakistaní y la fórmula Girard?
L. N. – El impacto final no resultará unicamente de la elección de un tipo de fórmula. Serán los coeficientes que se apliquen a una fórmula los que marcarán el nivel de impacto sobre los aranceles de importación. También debemos considerar el margen de flexibilidades que se obtengan para cubrir situaciones sensibles de los países en desarrollo. Por último, deben analizarse las posibilidades que ofrecerá esta negociación para eliminar Barreras No Arancelarias y, el interés de participar o no en acuerdos sectoriales plurilaterales.
Muchos de los primeros análisis que hemos hecho en forma conjunta con el Ministerio de Economía han tomado en cuenta situaciones promedios de cada sector. El sector pesquero, que es esencialmente exportador, podría avizorar mejores posibilidades de acceso a mercado externos.
Desde el punto de vista defensivo –la posible reducción de nuestros propios aranceles de importación–, el sector de la pesca no aparece especialmente amenazado. Existe una brecha importante entre el arancel consolidado en la OMC sobre el que se aplicará la fórmula de reducción y el arancel realmente vigente, con lo cual, en promedio, el sector debería variar en forma marginal su actual nivel de protección. Igualmente tenemos que hacer un análisis fino, considerando la especificidad de cada línea arancelaria, para captar posibles sensibilidades en casos particulares. En principio, la sensibilidad mayor estaría en las conservas de pescado (algunas posiciones del capítulo 16 del nomenclador aduanero).
Quiero precisar que en esta Ronda, la Cancillería, concretamente la Dirección a mi cargo, trabaja en comunicación y coordinación permanente con el Ministerio de Economía. En el caso del sector de la pesca, trabajamos conjuntamente con la Subsecretaría de Pesca. En el marco de este trabajo conjunto, estamos manteniendo reuniones regulares de diálogo y consulta con entidades empresariales de cúpula y cámaras sectoriales. Del diálogo iniciado esperamos del sector privado una mayor definición de sus intereses ofensivos y defensivos en estas negociaciones.
P. – En un reciente informe la Unión Industrial Argentina advierte que al ser muy baja la probabilidad de que haya acuerdo respecto de la utilización de fórmulas de coeficientes elevados como la propuesta por el ABI, se podrían alcanzar acuerdos que resulten en un aumento lesivo de la competencia externa a la industria nacional. ¿Son fundados estos temores?
L. N. – Los objetivos que persigue la Argentina en esta negociación están dirigidos a mejorar nuestra inserción competitiva en el mundo. Tengamos en cuenta que, actualmente las exportaciones explican más del 25% de la demanda agregada y alcanzan un 37% del PBI, más del doble que el porcentaje histórico. Sin embargo, todavía estamos lejos de los niveles de las grandes economías exportadoras. Por eso entendemos que no deben desaprovecharse estas oportunidades de negociar mejoras en el acceso y reglas mas claras para nuestras exportaciones.
Es comprensible que en ciertos estadios de la negociación se manifiesten algunos temores, después de todo estamos hablando de una negociación en la que participan 148 países, cada uno de los cuales tendrá que plantearse hacer alguna concesiones a sus posturas de máxima a fin de alcanzar un acuerdo. Esta es la lógica misma de una negociación, ahora bien, debe quedar claro que nuestro país no concluirá acuerdos que resulten lesivos a sus intereses.
P. – ¿Los resultados de la fuerte presión sobre los subsidios agrícolas de países centrales podrían concluir en una desprotección de un sector con alto potencial, como es la pesca en la Argentina?
L. N. – En una negociación de la vastedad y complejidad de la que se está llevando a cabo existe, como es lógico, una gran diversidad de puntos de vista e intereses que deben ser tenidos en cuenta. En las primeras rondas llevadas a cabo en el marco del GATT, las negociaciones –que incluian a no mucho más que una veintena de países– se centraban primordialmente en cuestiones de reducción arancelaria. La Ronda Uruguay, en el transcurso de la cual se crea la OMC, fue el resultado de un proceso de creciente multiplicación de las cuestiones debatidas. La Ronda de Doha, por su parte, abarca un un conjunto de temas entre los que se incluyen cuestiones tales como servicios, facilitación del comercio, reglas de defensa comercial o la situación de los países menos adelantados.
Con esto quiero decir que todos los países que participan en las negociaciones están obligados a realizar un balance de riesgos y oportunidades para, en base a ello, elaborar su posición negociadora.
En el caso particular de la Argentina, trabajamos con la idea de potenciar nuestro acceso a los mercados de exportación sin que esto signifique desproteger otros sectores. No hay que olvidar que un principio de la OMC está representado por el denominado “Trato Especial y Diferenciado”, el cual otorga a países en desarrollo ciertas flexibilidades en los compromisos acordados. Igualmente, y volviendo al sector de la pesca, considero que estas negociaciones pueden ser una oportunidad para consolidar reglas estables y abrir mercados que históricamente estuvieron cerrados para nuestros productos.
P. – Hace poco tiempo estuvo en el Consejo Federal Pesquero, luego en una cámara empresaria. ¿Cómo continúa este acercamiento entre la delegación negociadora y este sector de la industria?
L. N. – Antes que nada, quisiera agradecer la invitación a nuestra Dirección para comentar acerca de nuestro trabajo en estas negociaciones. Considero que este tipo de acercamientos son muy útiles para mantener la fluidez en la comunicación entre quienes llevamos adelante la negociación y los diferentes actores de la actividad pesquera.
Con relación a su pregunta, considero que debemos continuar este trabajo en conjunto con la Subsecretaría de Pesca y la Secretaría de Industria, en permanente contacto con el sector privado.
Para nosotros es muy importante contar con el punto de vista que puedan aportarnos las empresas, por lo cual por nuestra parte existe la mejor predisposición para seguir intercambiando información y puntos de vista.
P. – Ministro, muchísimas gracias por su tiempo.
|
 |
 |
|
 |
|
|