De Buenos Aires para PESCA Y PUERTOS
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El senador Roberto Ríos integra la Comisión de Seguridad y Narcotráfico y la de Agricultura, Ganadería y Pesca del Senado de la Nación.
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P. – Senador, días atrás usted presentó un proyecto de ley con el objeto de modificar el artículo 45 de la Ley Federal de Pesca en cuánto a la asignación de montos del FO.NA.PE. ¿Cuál es el objetivo de esta modificación?
R.F.R. – El objetivo es proveer a las fuerzas de seguridad, sobre todo a la Prefectura Naval Argentina, de mayor presupuesto. La asignación que tiene hoy en la ley es de hasta el 20%, con lo cual se establece un máximo sin establecerse un mínimo sobre que porcentaje de ese dinero va a parar a las fuerzas de seguridad, con lo cual los recortes terminan siendo fuertes. No reciben más que un 6% en promedio en los últimos años. Así que la intención es que el monto total no sea un máximo, sea un monto fijo del 20%, el que sea destinado a las fuerzas de seguridad.
P. – ¿Cómo surge la necesidad de esta reforma?
R.F.R. – Yo lo veo desde un punto de vista regional. Nosotros con la Prefectura Naval y con la Gendarmería en la zona fronteriza norte de nuestro país tenemos una relación fuerte y tenemos una necesidad muy fuerte de que tengan buen equipamiento, que puedan patrullar las costas, tenemos serios problemas sobre nuestra fauna ictícola, por abusos y depredación, tenemos problemas de narcotráfico, tenemos problemas de contrabando, que afectan económicamente al país y a nuestras economías regionales. Así que surge esta necesidad, sobre todo desde el punto de vista regional, de potenciar el equipamiento de Gendarmería y de Prefectura en la zona norte y fronteriza del país.
P. – ¿Cuáles cree usted que son los motivos por los que la Armada Argentina y la Prefectura Naval reciben sólo el 6% del FO.NA.PE?
R.F.R. – Y por que siempre es más fácil ajustar sobre aquel que tiene menos posibilidades de quejarse. Obviamente las fuerzas de seguridad corresponde que tengan un mando orgánico, corresponde que no debatan este tipo de cosas, pero desde el punto de vista político nosotros tenemos que observar que en realidad puedan cumplir y que tengan el equipamiento adecuado para cumplir con el rol que tienen asignado. Y como este rol casi militarizado que tienen les impide quejarse respecto de la distribución de fondos, sin duda que es el lugar más fácil para ajustar cuando se establecen partidas presupuestarias.
P. – ¿Considera que nuestras fuerzas armadas y de seguridad dedicadas al control y la seguridad en nuestros mares y ríos tienen el equipamiento adecuado para realizar su tarea?
R.F.R. – No, creo que no. Creo que hemos tenido fuertes etapas de desinversión. A veces vamos de un extremo al otro. A las fuerzas de seguridad o las propias fuerzas armadas por ahí le hacemos una restricción presupuestaria en función que quizás el gasto en la década del ’70 estuvo muy disparado. Pero caemos también en el otro extremo, que tampoco es saludable. Cuando el presupuesto mínimo no alcanza para cubrir las necesidades estamos afectando la seguridad de las personas. Tenemos que poner esto en una situación de equilibrio. Por eso creo que en equipamiento se produjo en las últimas décadas una desinversión muy grande, en la modernización, en el acceso a nuevas tecnologías, y este proceso vamos a tener que revertirlo. Y se revierte solamente con mayor presupuesto.
P. – ¿La modificación propuesta implica también un intento de preservar nuestros recursos?
R.F.R. – Si, seguramente va a aportar a la preservación, pero insisto vinculado a esto van las cuestiones de seguridad y narcotráfico que en el norte han tenido un significativo crecimiento en el último tiempo. En particular nosotros tenemos impactos fuertes y también ello guía este proyecto de ley. La gran matanza de peces que ocurrió durante todo el desarrollo de la obra de Yaciretá y lo que aún hoy sigue ocurriendo dentro del espejo de agua que conforma la represa, es una de las cosas que nos preocupan. Que si bien también esta ligado a una relación internacional con el Paraguay que usualmente es tormentosa y complicada, tiene mucho que ver con la falta de presupuesto de la Prefectura Naval Argentina. Si tuviese un presupuesto adecuado creo que el recurso natural que hoy se está agotando en el río Paraná, sobre todo en el Alto Paraná, puede ser protegido y puede ser tratado de otra manera. Nosotros estamos afrontando realmente un problema bastante complejo en nuestra fauna íctica en esa zona del país, el río Paraná está agotando su reserva íctica, una de las más ricas, con especies importantes como el surubí o el dorado, pescados de gran tamaño, que hoy ya no existe la cantidad y del tamaño que existían en décadas anteriores. Se toman prevenciones, como que los concursos de pesca pasaron a ser de pesca y devolución, pero no alcanza con esto si no tenemos un patrullaje muy fuerte sobre los ríos de tal manera de preservar de algunos que tienen un interés comercial que realmente devasta.
P. – ¿Existe allí la pesca industrial?
R.F.R. – Este es uno de los conflictos que tenemos. La industria pesquera de pescado de río, en realidad está instalada en el Paraguay. Si bien están establecidas las mismas restricciones que tiene Argentina, la industria como tal existe. La exportación de pescados de río de Paraguay a Brasil es de un volumen muy importante y es fauna íctica que se depreda en zona del río fronterizo, el río Paraná es el más atacado y el río Paraguay también, en este momento.
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