| ENTREVISTA AL LICENCIADO ENRIQUE MIZRAHI, PRESIDENTE DE LA CÁMARA ARGENTINA LANGOSTINERA PATAGÓNICA |
“En la pesca hay que buscar el equilibrio”
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De Buenos Aires para PESCA Y PUERTOS
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Licenciado Enrique Mirzahi, presidente de la Cámara Argentina Langostinera Patagónica (CALaPa)
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P. - No ha sido este el mejor año para el recurso langostino. ¿Cuál es la evaluación que hace CALaPa de la situación del langostino para lo que resta del 2005 y el 2006?
E. M. – Es evidente que no ha sido el mejor año y que estamos teniendo muchos problemas. La evaluación es que este año el comportamiento ha sido, de acuerdo a lo que plantea el INIDEP y de lo que plantea la experiencia, similar a las condiciones que han imperado en los años de menor reclutamiento, de menor productividad, de menor producción, 1995, 1996, 1997 y después diez años antes también. Evidentemente estamos en una situación difícil, que con el tiempo se va a revertir, en el langostino siempre se revierte afortunadamente, pero que requiere un esfuerzo, requiere paciencia y requiere un trabajo mancomunado entre las autoridades los institutos de investigación y el sector privado, para ir trabajando poco a poco e ir haciendo gestión concretamente de la pesquería y poder llegar a buenos resultados en la medida que pase el año. En el año 2006 tenemos una luz de esperanza, en función que se han detectado en la zona de Mazarredo una cantidad interesante de juveniles, que esperemos que pueda significar un mejor año, no esperamos que sea espectacular, pero si un mejor año el 2006 que el 2005. El 2005 lo que puede quedar, si es que queda algo, es muy poco. Pero bueno es uno de los malos años y dentro de todo estaba previsto que en algún momento podía ocurrir. No es una sorpresa para nosotros que haya años malos con un recurso tan cíclico y tan pendiente de las condiciones naturales y ambientales. Aunque creemos concretamente que es una muy buena oportunidad para seguir ordenando la pesquería y seguir manejándola cada vez mejor.
P. - Las provincias del Chubut y Santa Cruz están avanzando en conjunto con el objeto de analizar un plan de manejo de recuperación de langostino ¿Podrá ser este el inicio de una nueva administración conjunta del Golfo San Jorge?
E. M. – Yo creo que afortunadamente están trabajando en conjunto y eso es realmente un hecho muy positivo y nosotros vamos a prestar absolutamente todo el apoyo que sea necesario. Y esperamos que definitivamente el Convenio del Golfo San Jorge de una vez por todas se pueda reflotar, se pueda aggiornar y que podamos contar con una herramienta estratégica de tanta importancia como es el Convenio. Nosotros somos pro Convenio sin duda alguna.
P. - ¿Cuál considera que fue el principal obstáculo que impidió la firma de un nuevo Convenio?
E. M. – En realidad no lo puedo vislumbrar, porque hubo muchas cosas que se cruzaron en ese momento. Hubo pretensiones de alguna provincia. Alguna provincia pensaba que su desarrollo había sido menor que en la provincia vecina. O pensaban que tenían mayor cantidad de recurso. Es decir, hubo posiblemente una serie de desencuentros entre ambas provincias que significaron este tipo de actitud por parte de las mismas, que esperamos prontamente ya no sucedan. Pero yo no podría plantear un único obstáculo. Yo creo que es un problema que deben enfrentar las provincias, que hemos sido muy respetuosos de la labor de ambas provincias, nosotros permanentemente hemos hablado cuando teníamos que hablar, pero tratamos que las provincias pudieran llegar a un acuerdo lo más rápido posible. Lamentablemente se demoró más de lo debido y esperemos que ahora estemos por la buena senda, porque el Convenio es fundamental para el desarrollo pesquero y para el manejo conjunto de un ecosistema que es común a ambas provincias.
P. - ¿La infraestructura portuaria y de servicios para la pesca en la Patagonia está a la altura de los requerimientos empresarios, o qué medidas podrían mejorar esta situación?
E. M. - Ha avanzado mucho. Si yo me remito a 30 años atrás, evidentemente la situación ha cambiado, lo que sucede es que tenemos de repente una cantidad de barcos y no hay suficientes frentes de atraque, tanto en Puerto Madryn como en Puerto Deseado que son los más importantes para los congeladores. Necesitaríamos más avances, se avanzado mucho pero estamos también con mayores necesidades de servicios en los puertos. Mayor cantidad de astilleros y lugares de reparación, mejores lugares de descarga, más amplios. Pero evidentemente esto requiere de un proceso de inversión importante.
P. - Un reciente estudio de la UIA y FINA habla de la obsolescencia de la flota pesquera nacional. ¿Están dadas las condiciones para una renovación? ¿Están las empresas en condiciones de hacerla? ¿Existen en el país astilleros con capacidad para realizarla? ¿Existe financiamiento adecuado para ello?
E. M. – Cuando hablan de la obsolescencia de la flota pesquera nacional, habría que ver de qué están hablando. Hay una vieja aspiración de la FINA en cuanto a construir barcos pesqueros, que es legítima, pero también hay una necesidad de que dicha renovación sea lógica, real, y tenga que ser competitiva, en la medida que los astilleros puedan llegar a ser competitivos podrá haber una posibilidad que tengan mayor trabajo. En la medida que no lo sean, así no va a ser. Hasta ahora les fue muy difícil poder llegar a este punto. Evidentemente hay cuestiones tecnológicas y otras que seguramente se van a tener que vencer. Yo no soy un experto en temas de navegación, pero de todos modos habría que ver cuál es la flota que está obsoleta, habría que ir separando los diferentes estratos de flota, las diferentes clases de flota. Esto de hablar en términos generales, en pesca nunca es bueno. Habría que ver si se está hablando de la flota amarilla de Rawson, de la flota amarilla de Mar del Plata, de los barcos fresqueros de altura, de los congeladores, de los tangoneros, de los poteros, de qué flota están hablando. CALaPa son todos tangoneros congeladores y no es una flota que esté obsoleta ni mucho menos. Hay flota que requiere renovación, pero hay flota que es bastante nueva. La financiación es bastante difícil, sobre todo para montos de lo que significa un barco pesquero. Tenemos que plantear lo de siempre, en la pesca uno no puede hablar de toda la pesca, o todos los barcos, o todos los recursos. Cada parte es una cosa distinta y hay que hablar con propiedad de cada cosa en particular.
P. - Por las características del recurso, las empresas langostineras no tienen ocupación intensiva de mano de obra en tierra ¿Cuál es la opinión de la Cámara frente a la cada vez más reiterada política de condicionar el otorgamiento de permisos al empleo en tierra?
E. M. – Eso fue siempre. Es la historia de la pesca en la Patagonia. Hay que tener en cuenta lo que es la pesca en el Golfo San Jorge, la zona provincial, y lo que es la parte nacional. En la parte nacional ese condicionamiento no existe. Todos los que tuvieron que conseguir permisos de pesca, como parte de ese permiso de pesca que debían obtener para poder acceder al langostino tuvieron que hacer construcciones en tierra. Muchas veces esas construcciones en tierra, esas plantas en tierra, fueron subsidiadas por los excedentes que podía generar el langostino, fue un requisito más. Otras han podido avanzar en función de otro tipo de actividades, pero trabajar en la Patagonia y con una cantidad de plantas en tierra no es un tema fácil. Además tenemos que tener en cuenta algo, si nosotros nos fijamos la capacidad de recurso que tenemos y la capacidad de procesamiento en planta que hay montado hoy, no tenemos recurso para cubrir toda esa capacidad. Nos estamos excediendo, estamos sobre capitalizando las inversiones en tierra en base a un recurso que es limitado. En la pesca uno tiene que buscar el equilibrio entre el recurso, la capacidad de captura y la capacidad de procesamiento. Resulta que ahora la capacidad de procesamiento está muy por encima de la capacidad del recurso y de la capacidad de captura. Entonces evidentemente tenemos que ver si realmente es necesario seguir haciendo inversiones productivas en tierra el la Patagonia con toda la cantidad de plantas que han proliferado en los últimos tiempos, tanto en Madryn, como en Comodoro, como en Deseado, como en Caleta Olivia.
P. - Recientemente se han propuesto algunos dispositivos que apuntan a mejorar la selectividad en la pesca del langostino ¿Tienen algunos resultados de su efectividad o aún están en etapa experimental?
E. M. - No, aún está en etapa experimental. En realidad el primer elemento selectivo en cuanto al langostino es el tangón, son las redes tangoneras que ya son selectivas por si y el comportamiento del barco tangonero busca langostino, no busca merluza. Es un tema que tenemos que seguir avanzando con toda seriedad en la mayor selectividad, pero todavía estamos en la fase experimental. Se va a probar un nuevo método, nosotros lo hemos probado ya pero se va a probar también con el INIDEP.
P. - Usted participa en la coordinación del curso de Políticas Pesqueras de la FAO ¿Cómo ha sido la participación argentina en ellos?
E. M. - Tengo entendido que poca participación. Muchos se han inscripto pero pocos han quedado el año pasado. Este año también tenemos una gran cantidad de inscriptos, esperemos que se queden más. Pero la participación en general de la gente de Argentina ha sido satisfactoria. También ha participado gente de Chile, Perú, Colombia, Brasil, Uruguay, Ecuador, Costa Rica, México y España. La participación ha sido de todo tipo, funcionarios, profesionales. Este año ya tenemos como ciento ochenta inscriptos, me parece que el éxito del curso del año pasado llevó a que mucha gente se anotara este año. Hemos tenido una buena participación y esperamos mejorarla este año. Estamos realmente satisfechos.
P. - ¿Quiere agregar algo más?
E. M. – Fundamentalmente el compromiso de CALaPa con la sustentabilidad del recurso langostino, su compromiso con un manejo apropiado y racional del recurso, ordenado, y siempre vamos a trabajar en pos de eso, porque al ser una cámara langostinera lo que nos interesa es la continuidad de la pesquería a largo plazo.
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