Por Adriana Ruffa
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| Arq. Alicia Mastandrea (UCR - Chaco), presidente de la Comisión de Industria y Comercio del Senado de la Nación |
A. R. - ¿Desde su óptica puede actualmente la actividad pesquera ser considerada una industria?
A. M. - Indudablemente, no solo puede ser considerada una industria sino que debería ser considerada como tal por la administración. No podemos comparar la actividad de este sector en sus inicios con el potencial que hoy la actividad pesquera ha desarrollado. Como en la mayoría de los sectores de la industria en nuestro país el nivel de desarrollo de muchas de las empresas pesqueras no es uniforme. Entiendo que el desafío para la industria pesquera es encontrar los mecanismos que le permitan expandirse, asegurar empleo de calidad, ganar nuevos mercados con productos de calidad que respondan competitivamente a las exigencias de los grandes consumidores. En este sentido debe destacarse la importancia que tuvo la sanción de la ley federal de pesca. La misma fue una legislación de avanzada que dio un marco jurídico para el desarrollo del sector. Lamentablemente si aún no se cumplieron plenamente todos sus objetivos es debido a una, a esta altura injustificada, mora en su reglamentación integral. Esta suerte de precariedad jurídica seguramente afectó el normal desarrollo del sector industrial pesquero.
A. R. - ¿Ésta es la razón de la asimetría a la que se refería?
A. M. – No sólo eso, en este sector en particular se produjo un hecho que impactó en forma diferente en los actores. Desde hace ya algunos años se ha tomado conciencia que el caladero argentino no es ilimitado, los sucesivos colapsos de algunas de las especies comerciales más importantes así lo demuestran. Pero bien, ¿qué sucedió?, algunas empresas con visión más industrial comenzaron a invertir en sus plantas, en sus barcos y en sus artes de pesca con el objeto de agregar valor a sus productos y otras en cambio aún pretenden aumentar el esfuerzo pesquero para mantener sus ganancias.
A. R. - ¿Qué elementos debería contener el diseño de una política para el sector?
A. M. - Sin ninguna duda debe alentarse una política de desarrollo sustentable. Sustentable tanto ambiental como socialmente, aprovechando racionalmente los recursos en el presente sin comprometer su utilización por las generaciones futuras. Este concepto de desarrollo sustentable se institucionalizó en la llamada Cumbre de la Tierra del año 1992 y fue recogida por los constituyentes de 1994. Este debe ser el principio rector de la actividad.
A. R. - Desde la comisión que usted preside, ¿qué medidas se están impulsando para el sector industrial pesquero?
A. M. - La Argentina se debe una discusión sobre su futuro industrial. Una discusión que nos permita definir adonde queremos llegar como país y como Nación. Una discusión que tiene que contemplar la diversidad en nuestras regiones. El desarrollo regional y territorial es eje y base del desarrollo productivo. En este sentido, nuestro país requiere de una política que le permita un desarrollo regional que reduzca las brechas que se observan hoy, a través del desarrollo territorial y el fortalecimiento de los encadenamientos productivos. En lo que hace al sector industrial pesquero en particular deben impulsarse políticas de infraestructura portuaria, de promoción de la flota mercante nacional y por consiguiente de la industria naval, políticas de innovación –por ejemplo la acuicultura–, de investigación científica y de infraestructura básica, energía, comunicaciones y transporte para las regiones donde se asienta esta industria. Una política que involucre lo industrial y lo regional implica la participación de múltiples actores. Y el Senado puede ser el ámbito más apropiado para generar estos espacios de diálogo y búsqueda de consensos que permitan lograr políticas de Estado.
A. R. - Usted habla de articular consensos para lograr políticas de Estado. ¿Están dadas las condiciones para avanzar en este sentido?
A. M. - Yo creo que sí, estos puntos en común de todos los actores ya existen. Sólo que no están expuestos y sistematizados. En este sentido, propongo que tengamos como objetivo para el año 2005 lograr un compendio de Los Consensos Básicos de la Política Industrial y de la Integración Regional, que con ejes de competitividad internacional –pero incorporando conceptos de desarrollo regional sustentable y equitativo–, nos permitan no solo priorizar la legislación necesaria para lograr los objetivos consensuados, sino además, dar continuidad a las políticas públicas en el tiempo.
A. R. - ¿Una suerte de Libro Verde y Libro Blanco de la industria nacional?
A. M. - Exactamente, es una metodología que ha dado resultados exitosos en países que de esta manera han logrado desarrollar sus economías. Esta herramienta de Libro Verde – Libro Blanco es utilizada ampliamente en la Unión Europea para generar consensos básicos en una Comunidad compuesta por muchos países, culturas e intereses diversos. Allí se han publicado decenas de Libros Verdes en los temas más complejos de articulación comunitaria, entre ellos el de Política Pesquera Comunitaria en el 2001. Algunos de estos documentos, que generan diagnósticos y estado de la discusión, sirven de base para el Libro Blanco, que traduce en acciones el diagnostico desarrollado en el Libro Verde. Y en este sentido, hemos propuesto impulsar el Libro Verde bajo el título: Bases para un Desarrollo Industrial de las Regiones de Argentina: “Visión y Consensos” y el Libro Blanco, con el título: Bases para un Desarrollo Industrial de las Regiones de Argentina: “Acciones para un país integrado y con regiones competitivas”. Este proyecto ya lo he presentado y me acompañaron más de una decena de senadores de todas las extracciones políticas y actualmente está en debate en las respectivas comisiones del Senado.
A. R. - ¿Conoce la opinión del Poder Ejecutivo y del sector industrial sobre esta propuesta?
A. M. - Mantenemos un diálogo abierto con la administración y con todas las ramas de la industria. Pero un ejemplo claro de la necesidad de esta medida está dado por el impulso generado desde la Subsecretaría de Industria a los Foros Nacionales de Competitividad Industrial por Cadena Productiva, creo que ya son más de nueve. Las señales que hemos recibido del sector industrial son muy auspiciosas. La necesidad de generar políticas de estado orientadas a un desarrollo industrial sustentable no es solamente nuestra, es de todos los argentinos, esta es la base para disminuir los niveles de desempleo, pobreza y exclusión social.
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